Por qué aparece la pubalgia y qué ejercicios ayudan a reducir el dolor

El dolor en la zona del pubis, conocido como pubalgia, es una afección frecuente entre personas activas y deportistas, sobre todo en quienes practican fútbol, atletismo o levantamiento de pesas.
Se origina por una inflamación o sobrecarga en los músculos, tendones o ligamentos que se insertan en el pubis, provocando molestias que pueden dificultar caminar, correr o levantarse. Reconocer sus causas y aplicar ejercicios de recuperación adecuados resulta clave para aliviar el dolor y evitar que reaparezca.
Qué es la pubalgia y cómo se manifiesta
También conocida como osteopatía de pubis o hernia del deportista, la pubalgia suele deberse a movimientos repetitivos o giros bruscos, típicos de los deportes de alta exigencia. Estos movimientos generan un desequilibrio muscular entre el abdomen y los aductores, afectando la estabilidad del core y sobrecargando la zona púbica.
Síntomas más comunes:
Dolor en la parte baja del abdomen, la ingle o el pubis.
Rigidez al ponerse de pie o comenzar a moverse.
Molestias al toser, estornudar o subir escaleras.
Dificultad para girar el cuerpo o correr con normalidad.
Causas frecuentes y factores de riesgo
Los especialistas destacan varios factores que pueden provocar esta lesión:
Poca flexibilidad en caderas o piernas.
Entrenamientos intensos sin suficiente descanso.
Técnica deportiva inadecuada.
Debilidad muscular en el abdomen o la zona media.
Una preparación física equilibrada, junto con ejercicios de fortalecimiento y estiramiento, ayuda a prevenir la aparición de la pubalgia.
Ejercicios para aliviar el dolor y fortalecer la zona
Antes de realizar cualquier rutina, se recomienda consultar a un fisioterapeuta o médico deportivo. No obstante, algunos ejercicios suaves pueden reducir la tensión muscular y mejorar la estabilidad pélvica:
Estiramiento de aductores: sentado, une las plantas de los pies y presiona suavemente las rodillas hacia el suelo durante 20-30 segundos.
Puente de glúteos: acostado boca arriba con rodillas flexionadas, eleva la cadera contrayendo el abdomen (10-15 repeticiones).
Plancha abdominal: apoya antebrazos y puntas de los pies, mantén el cuerpo recto durante 20-30 segundos.
Elevaciones de pierna lateral: tumbado de lado, levanta lentamente la pierna superior y bájala sin tocar la otra.
Estiramiento de isquiotibiales: con una pierna extendida y la otra doblada, inclínate hacia adelante para estirar el muslo.
Cuándo acudir al médico
Si el dolor persiste más de dos o tres semanas o limita las actividades diarias, es necesario buscar atención médica. El tratamiento puede incluir fisioterapia, ejercicios de corrección postural o, en casos graves, infiltraciones o cirugía.
Mantener un buen equilibrio muscular, calentar antes de entrenar y fortalecer el core son estrategias esenciales para prevenir la pubalgia y facilitar una recuperación completa.
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