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Zanja afecta a la zona centro el retrasando transito cotidiano

La zanja se encuentra sobre la calle Xicoténcatl retrasando el trafico vehicular del centro.

Zanja afecta a la zona centro el retrasando transito cotidiano: La zanja se encuentra sobre la calle Xicoténcatl retrasando el trafico vehicular del centro.
José Gaytán
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Una zanja abierta sobre la calle Xicoténcatl, entre las arterias Rayón y Guerrero, ha comenzado a generar complicaciones significativas en el tránsito vehicular de la zona centro de Piedras Negras, particularmente en un punto neurálgico donde convergen rutas de transporte público, flujo peatonal y tránsito escolar.

La apertura de esta zanja, como parte de una obra de introducción de tubería, interrumpe la circulación en una de las calles más transitadas del sector. Su ubicación estratégica en plena zona comercial y escolar hace que el impacto se perciba de forma inmediata en la rutina diaria de miles de personas que circulan por esta vía, ya sea como automovilistas, usuarios del transporte urbano o transeúntes.

La calle Xicoténcatl, en su tramo entre Rayón y Guerrero, funge como una arteria secundaria clave para el tránsito del transporte público que conecta varias colonias con el centro de la ciudad. Es además paso obligado para quienes transitan desde la zona norte hacia el primer cuadro, así como para unidades de reparto y servicios que dependen de una circulación fluida para sus actividades diarias. Al quedar obstruida parcialmente por la excavación, los recorridos se ven alterados, lo que genera retrasos, embotellamientos y desvíos improvisados que no solo entorpecen la movilidad, sino que también generan un clima de confusión y desorganización vial.

Uno de los puntos más sensibles en torno a esta afectación es que la zanja se encuentra justo frente a una escuela primaria, lo que añade una dimensión adicional de preocupación, especialmente por la cercanía del inicio del ciclo escolar. Con la vuelta a clases programada para los próximos días, se prevé que el tránsito aumente de forma considerable en horarios pico, justo en las horas de entrada y salida del alumnado. La presencia de una obra inconclusa en ese contexto podría agravar la situación, al representar un obstáculo físico para el paso de vehículos y un riesgo potencial para los niños, padres de familia y personal educativo.

El flujo de camiones del transporte público, que normalmente utiliza este tramo como parte de su ruta establecida, también se ha visto alterado. La interrupción de la vía obliga a desviar el recorrido de las rutas, lo que puede generar confusión entre los usuarios habituales, además de tiempos de espera prolongados y recorridos más extensos. A esto se suma la falta de señalización adecuada en el punto de afectación, lo que complica aún más la circulación de quienes no conocen la zona o no están al tanto de las modificaciones temporales en el flujo vial.

Además del tráfico vehicular, la actividad comercial de la zona se ve afectada por la obstrucción. El centro de la ciudad alberga una gran variedad de comercios, desde pequeños negocios familiares hasta establecimientos de servicios, todos ellos dependientes de la afluencia constante de personas. Con la zanja interrumpiendo el paso y generando acumulación de vehículos en calles aledañas, la dinámica comercial se ve alterada, y el acceso peatonal también se complica por las condiciones irregulares del terreno, la presencia de maquinaria y el riesgo latente de caídas o accidentes menores.

Otro punto de preocupación es el desgaste que comienza a notarse en el pavimento colindante a la excavación. La humedad acumulada en los bordes de la zanja, producto de filtraciones o lluvias recientes, ya empieza a deteriorar el asfalto, generando baches y pequeñas fracturas que, de no ser atendidas, podrían derivar en problemas mayores a corto plazo. La falta de mantenimiento inmediato o el retraso en la conclusión de la obra puede hacer que el problema crezca y se extienda a otros tramos de la calle.

La apertura de zanjas sin una ejecución rápida y bien planificada tiene implicaciones más allá de la mera incomodidad momentánea. En este caso, se ve comprometida no solo la movilidad urbana, sino también la seguridad peatonal, la operatividad del transporte público y el entorno inmediato de un centro escolar. Las obras en zonas de alta densidad deben contemplar no solo la eficiencia técnica del trabajo a realizar, sino también el contexto social, la temporada del año y la presencia de sectores vulnerables como menores de edad.

En vísperas del regreso a clases, esta situación adquiere una dimensión más crítica. El incremento en el número de vehículos en circulación, el regreso de padres de familia y estudiantes a sus rutinas diarias, y la presión que esto implica para las vialidades, convierten cualquier obstáculo en un foco de tensión urbana. Además, el hecho de que la obra se ubique frente a una escuela representa un riesgo añadido que no puede ser ignorado.

Por todo lo anterior, la afectación generada por esta zanja sobre la calle Xicoténcatl se presenta como un claro ejemplo de cómo las intervenciones urbanas deben planearse con una visión integral. Las obras públicas, necesarias sin duda para la modernización de la infraestructura urbana, deben ejecutarse con responsabilidad social, con sensibilidad ante el entorno y sus necesidades inmediatas, y con tiempos precisos que minimicen el impacto en la vida cotidiana de la ciudadanía.

La calle, al ser una arteria tan representativa dentro de la dinámica del centro de la ciudad, se convierte en un termómetro de lo que ocurre con la movilidad urbana. A medida que se acercan los días de mayor carga vehicular, el foco estará puesto en esta intersección, donde hoy, más que tránsito, hay obstáculos.

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