5 beneficios de tener un perro para la salud emocional

La convivencia con un perro puede ofrecer compañía, fomentar la actividad física y ayudar a establecer rutinas diarias.
Diversas investigaciones relacionan el vínculo entre humanos y animales con beneficios potenciales para el bienestar emocional y una menor sensación de soledad, aunque estos efectos varían de una persona a otra.
Una revisión recopilada por la investigadora Diane Dreher en Psychology Today reúne estudios sobre la relación entre los perros y aspectos como el estrés, la ansiedad, la depresión y el acompañamiento durante distintas etapas de la vida.
1. Ayudan a establecer rutinas
Cuidar a un perro implica organizar horarios para alimentarlo, pasearlo, jugar con él y atender sus necesidades. Estas actividades pueden aportar estructura al día, especialmente para quienes viven solos o tienen pocas oportunidades de interacción social.
2. Fomentan la actividad física y el contacto social
Los paseos permiten mantenerse en movimiento y salir de casa con mayor frecuencia. Además, pueden facilitar conversaciones e interacciones con otras personas en parques, plazas y espacios públicos.
3. Pueden ayudar a manejar el estrés
Algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre las interacciones positivas con perros y cambios en indicadores biológicos relacionados con el estrés, como el cortisol. También se han observado variaciones en la oxitocina, una hormona vinculada con los procesos de interacción social.
Sin embargo, estos hallazgos no demuestran que convivir con un perro elimine el estrés ni que produzca los mismos efectos en todas las personas.
4. Ofrecen compañía durante momentos difíciles
Para niños, adolescentes y adultos mayores, un perro puede representar una fuente de cercanía, consuelo y compañía. Jugar con él o compartir actividades cotidianas puede ayudar a afrontar momentos de angustia y reducir la percepción de aislamiento.
Los perros de servicio y los que participan en programas de terapia asistida también pueden brindar apoyo en determinados contextos clínicos, siempre que cuenten con el entrenamiento y la supervisión adecuados.
5. Pueden complementar el apoyo psicológico
En algunos programas hospitalarios y terapéuticos, la presencia de perros entrenados se utiliza para favorecer la comodidad de los pacientes y disminuir la sensación de aislamiento. Los resultados dependen de las características de cada persona y del contexto en el que se realiza la intervención.
No obstante, un perro no sustituye la psicoterapia, los medicamentos prescritos ni la atención profesional cuando existen síntomas persistentes de ansiedad o depresión.
Adoptar también implica una responsabilidad
Antes de incorporar un perro a la familia, es importante considerar el tiempo disponible, los gastos veterinarios, la alimentación, los paseos y las necesidades particulares del animal.
En conclusión, la convivencia con un perro puede contribuir al bienestar emocional, favorecer hábitos saludables y ofrecer compañía. Para que el vínculo sea beneficioso, es fundamental garantizar el bienestar tanto de la persona como del animal.
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