6 quesos que pueden beneficiar tu intestino

Algunos tipos de queso pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal gracias a las bacterias beneficiosas presentes en determinados productos fermentados o elaborados con cultivos vivos.
Según una revisión de Verywell Health, respaldada por la dietista Allison Herries, estos alimentos también aportan proteínas, calcio y otros nutrientes importantes.
Sin embargo, no todos los quesos contienen microorganismos vivos. Su presencia depende de los ingredientes y del proceso de elaboración, por lo que es recomendable revisar el etiquetado y consumirlos como parte de una dieta variada.
1. Queso suizo
El queso suizo se elabora con cultivos bacterianos y pasa por un proceso de maduración que puede favorecer la presencia de microorganismos de interés para la salud intestinal. Además, proporciona proteínas y, en general, puede contener menos sodio que otras variedades curadas.
Puede incorporarse en sándwiches, ensaladas y tortillas, procurando moderar las porciones según las necesidades nutricionales individuales.
2. Provolone
El provolone es un queso madurado que aporta proteínas y vitaminas del grupo B. Dependiendo de su elaboración, también puede conservar bacterias beneficiosas.
Sus nutrientes contribuyen al mantenimiento de distintas funciones del organismo, incluida la conservación de la masa muscular. No obstante, conviene controlar las cantidades debido a su contenido de grasas y sodio.
3. Gouda
El gouda es otra variedad fermentada que puede conservar microorganismos de interés cuando no se somete a tratamientos térmicos posteriores que los eliminen.
Su composición nutricional varía según el tipo y el grado de maduración. Algunas presentaciones contienen cantidades considerables de grasas saturadas y sodio, por lo que es conveniente consultar la etiqueta antes de elegirlo.
4. Mozzarella fresca
La mozzarella fresca aporta proteínas y calcio, y algunas versiones pueden contener cultivos vivos. Para identificar estos productos, se recomienda buscar en el envase expresiones como “cultivos vivos” o “cultivos activos”.
Puede combinarse con tomate, verduras y otros alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales. La fibra es importante porque sirve de alimento para determinados microorganismos intestinales.
5. Parmesano
El Parmigiano Reggiano auténtico destaca por su contenido de proteínas y por su prolongado proceso de maduración, durante el cual disminuye considerablemente la lactosa.
Por esta razón, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerarlo mejor que otros productos lácteos, aunque la respuesta depende de cada individuo. Su contenido de microorganismos beneficiosos varía según las condiciones de elaboración y conservación.
6. Queso cottage
El queso cottage es una alternativa rica en proteínas que suele aportar menos calorías por porción que muchos quesos curados. Algunas presentaciones contienen cultivos vivos, mientras que otras no, por lo que es importante verificar la información del envase.
También aporta minerales como el selenio, necesario para diversas funciones del organismo. Puede combinarse con frutas, verduras o cereales integrales para obtener una comida más variada.
¿Cómo elegir un queso beneficioso para la microbiota?
La presencia de bacterias vivas depende del producto específico y no únicamente de su nombre. Por eso, conviene revisar si la etiqueta indica que contiene cultivos activos y comparar su contenido de sodio y grasas saturadas.
Además, el queso no sustituye una alimentación equilibrada ni constituye un tratamiento para enfermedades intestinales. Para favorecer la diversidad de la microbiota, lo más importante es mantener una dieta variada que incluya frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, además de consumir los lácteos con moderación.
ENFERMEDADES: 7 factores de riesgo del cáncer de mama antes de los 40
Aunque el cáncer de mama se presenta con mayor frecuencia en mujeres mayores de 50 años, también puede desarrollarse en adultas jóvenes e incluso antes de los 30. Los antecedentes familiares, ciertas variantes genéticas, la historia hormonal y algunos hábitos pueden influir -- leer más
Noticias del tema