8 enfermedades que empeoran con el calor

Las altas temperaturas no solo provocan sudoración y cansancio; también pueden agravar distintas enfermedades y aumentar el riesgo de complicaciones, especialmente en adultos mayores, niños pequeños y personas con padecimientos crónicos.
El calor intenso dificulta la regulación de la temperatura corporal, favorece la deshidratación y puede alterar el funcionamiento del sistema cardiovascular, renal y respiratorio. Estas son algunas condiciones que requieren mayor atención durante las temporadas calurosas.
1. Enfermedades cardiovasculares
Las personas con hipertensión, insuficiencia cardiaca o enfermedad coronaria pueden experimentar mayores dificultades durante las olas de calor. Para enfriar el cuerpo, los vasos sanguíneos se dilatan y el corazón puede trabajar más, mientras que la pérdida de líquidos puede reducir el volumen sanguíneo.
Es importante mantenerse hidratado según las indicaciones médicas, evitar el esfuerzo físico durante las horas más calurosas y permanecer en lugares frescos.
2. Enfermedad renal
El calor y la deshidratación pueden disminuir el flujo sanguíneo hacia los riñones y aumentar el riesgo de lesión renal aguda. El peligro es mayor en personas con enfermedad renal previa o que toman ciertos medicamentos.
La cantidad de líquidos debe ajustarse individualmente, ya que algunas personas con enfermedad renal avanzada necesitan restricciones específicas.
3. Diabetes
Las temperaturas elevadas pueden dificultar el control de la glucosa cuando provocan deshidratación. Además, el calor puede afectar la conservación de la insulina y otros suministros utilizados para tratar la enfermedad.
Las personas con diabetes deben vigilar sus niveles de glucosa, almacenar sus medicamentos conforme a las indicaciones y prestar atención a los signos de deshidratación.
4. Enfermedades respiratorias
El calor suele coincidir con niveles elevados de ozono y otros contaminantes atmosféricos, que pueden empeorar el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Reducir la actividad al aire libre durante las horas de mayor calor o contaminación y seguir el tratamiento indicado puede ayudar a prevenir exacerbaciones.
5. Enfermedades neurológicas
Algunas personas con esclerosis múltiple pueden experimentar un empeoramiento temporal de síntomas como fatiga, debilidad o alteraciones visuales cuando aumenta su temperatura corporal.
Además, ciertos trastornos neurológicos pueden dificultar la percepción del calor o la capacidad para regular la temperatura, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.
6. Obesidad
El exceso de peso puede dificultar la disipación del calor corporal y aumentar el esfuerzo necesario para realizar actividades físicas. Esto puede favorecer el agotamiento por calor, especialmente durante el ejercicio o la exposición prolongada a temperaturas elevadas.
Se recomienda evitar esfuerzos intensos en ambientes calurosos, utilizar ropa ligera y hacer pausas frecuentes en lugares frescos.
7. Enfermedades de la piel
El calor y la sudoración pueden agravar problemas como la rosácea, la dermatitis y algunas infecciones por hongos. La humedad y la fricción también favorecen la irritación en los pliegues cutáneos.
Mantener la piel limpia y seca, usar ropa transpirable y evitar productos irritantes puede reducir las molestias.
8. Trastornos relacionados con la presión arterial
La pérdida de agua y sales mediante el sudor puede provocar una disminución de la presión arterial, mareos o desmayos. El riesgo puede aumentar en personas que toman diuréticos o medicamentos para la hipertensión.
No se deben suspender ni modificar los tratamientos por cuenta propia; ante mareos recurrentes o debilidad, conviene solicitar valoración médica.
¿Cuándo buscar atención médica?
Confusión, desmayo, convulsiones o temperatura corporal muy elevada pueden indicar un golpe de calor, una emergencia médica que requiere atención inmediata. Si una persona presenta estos síntomas, hay que llamar a los servicios de emergencia y comenzar a enfriarla mientras llega la ayuda.
En conclusión, las altas temperaturas pueden agravar enfermedades preexistentes y aumentar el riesgo de deshidratación y agotamiento por calor. Evitar la exposición durante las horas más calurosas, permanecer en espacios frescos y seguir las recomendaciones médicas son medidas esenciales para proteger la salud.
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