ACV isquémico: tratamientos que pueden salvar vidas

El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, también conocido como infarto cerebral, ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria que suministra sangre al cerebro.
Esta obstrucción impide que las neuronas reciban suficiente oxígeno y nutrientes, lo que puede ocasionar daño permanente, discapacidad e incluso la muerte.
La rapidez con la que una persona recibe atención médica es fundamental para mejorar sus posibilidades de recuperación. Entre los principales tratamientos se encuentran la trombólisis intravenosa, que utiliza medicamentos para disolver el coágulo, y la trombectomía mecánica, un procedimiento que permite extraerlo mediante un catéter.
Las recomendaciones clínicas de la American Heart Association (AHA) y la American Stroke Association (ASA) contemplan ambas alternativas para pacientes que cumplen los criterios médicos correspondientes. La elección depende de factores como el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, la ubicación de la obstrucción y los resultados de los estudios de imagen.
¿Qué es un accidente cerebrovascular isquémico?
El ACV isquémico se produce cuando el flujo sanguíneo hacia una región del cerebro queda interrumpido, generalmente por un coágulo que se forma en una arteria cerebral o que llega desde otra parte del organismo.
Se distingue del accidente cerebrovascular hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia dentro del cerebro o en sus alrededores.
Esta diferencia es fundamental, porque el tratamiento depende del tipo de evento. Los medicamentos que disuelven coágulos pueden resultar peligrosos si se administran a una persona que presenta una hemorragia cerebral.
¿Cómo identificar los síntomas de un ACV?
Los síntomas suelen aparecer de manera repentina. Entre las principales señales de alerta se encuentran:
Cara caída: un lado del rostro puede perder fuerza o verse asimétrico.
Debilidad en un brazo o una pierna: especialmente cuando afecta un lado del cuerpo.
Dificultad para hablar: la persona puede arrastrar las palabras, no conseguir expresarse o tener problemas para comprender.
Alteraciones visuales: pérdida repentina de visión o visión doble.
Problemas de equilibrio y coordinación: dificultad súbita para caminar o mantenerse de pie.
Dolor de cabeza intenso: especialmente si aparece de manera repentina y sin una causa evidente.
No es necesario que estén presentes todos los síntomas para sospechar un ACV. Ante cualquiera de estas señales, se debe solicitar atención médica de emergencia de inmediato.
En México también se promueve la estrategia Camaleón, que ayuda a recordar cuatro señales: cara colgada, mano pesada, lengua trabada y ponerse en acción. Su objetivo es facilitar el reconocimiento del evento y promover una respuesta rápida.
¿Qué es la trombólisis intravenosa?
La trombólisis intravenosa es un tratamiento farmacológico que busca disolver el coágulo responsable de la obstrucción y restablecer la circulación cerebral.
Para ello, el personal médico administra medicamentos como la alteplasa o la tenecteplasa, de acuerdo con los protocolos clínicos y las características de cada paciente.
En personas elegibles, este tratamiento suele utilizarse durante las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. En determinados casos, también puede considerarse cuando se desconoce la hora exacta de inicio o ha transcurrido más tiempo, siempre que los estudios de imagen y la valoración especializada lo permitan.
Sin embargo, no todas las personas pueden recibir trombólisis. Antes de administrarla, es necesario evaluar el riesgo de hemorragia, los antecedentes médicos y los resultados de las pruebas correspondientes.
A diferencia de la trombectomía, este tratamiento no requiere introducir un catéter hasta la arteria cerebral para extraer el coágulo. No obstante, el medicamento no siempre consigue disolverlo por completo.
¿En qué consiste la trombectomía mecánica?
La trombectomía mecánica es un procedimiento endovascular que permite retirar físicamente el coágulo de una arteria cerebral.
Durante la intervención, un especialista introduce un catéter por una arteria, habitualmente a través de la ingle o la muñeca, y lo guía mediante imágenes hasta el sitio de la obstrucción. Una vez allí, utiliza dispositivos especiales para extraer el coágulo y recuperar el flujo sanguíneo.
Este procedimiento se emplea principalmente en pacientes con obstrucciones de grandes vasos cerebrales que cumplen los criterios médicos para recibirlo.
Una de sus características más importantes es que puede beneficiar a determinados pacientes incluso varias horas después del inicio de los síntomas. En casos seleccionados, puede realizarse hasta 24 horas después del último momento en que se sabía que la persona estaba bien, según los hallazgos de imagen y otros criterios clínicos.
Esto no significa que sea conveniente esperar. Cuanto antes se restablezca la circulación, mayores pueden ser las posibilidades de limitar el daño cerebral.
No todos los pacientes con un ACV isquémico necesitan una trombectomía. La ubicación del coágulo, la extensión de la lesión, el estado general del paciente y los resultados de los estudios de imagen ayudan a determinar si es adecuada.
¿Cuál es la diferencia entre la trombólisis y la trombectomía?
Aunque ambos tratamientos buscan recuperar la circulación cerebral, funcionan de manera diferente.
Trombólisis intravenosa: utiliza medicamentos para disolver el coágulo.
Trombectomía mecánica: permite extraerlo mediante un procedimiento endovascular.
En ciertos pacientes, ambos tratamientos pueden complementarse. La decisión depende de la evaluación médica y de la disponibilidad de los recursos necesarios, sin retrasar una intervención indicada.
¿Por qué el tiempo es fundamental para evitar secuelas?
Cuando una región del cerebro deja de recibir sangre, las neuronas comienzan a sufrir daños. Si la circulación no se restablece oportunamente, las consecuencias pueden incluir alteraciones del habla, pérdida de movilidad, problemas de memoria y dependencia para realizar actividades cotidianas.
Por eso, ante la sospecha de un ACV, es fundamental:
Llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.
Registrar la hora en que comenzaron los síntomas o el último momento en que la persona estaba bien.
No administrar medicamentos por cuenta propia, incluidos anticoagulantes o aspirina, hasta que el personal médico descarte una hemorragia.
No esperar a que los síntomas desaparezcan.
Después de la fase aguda, algunas personas necesitan rehabilitación física, terapia del lenguaje y seguimiento médico para recuperar funciones y prevenir nuevos eventos.
¿Cómo reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular?
Aunque no todos los casos pueden prevenirse, controlar los factores de riesgo ayuda a disminuir la probabilidad de sufrir un evento cerebrovascular. Entre las medidas importantes se encuentran mantener controlada la presión arterial, tratar la diabetes y el colesterol elevado, evitar el tabaco, realizar actividad física y seguir las indicaciones médicas ante enfermedades cardíacas como la fibrilación auricular.
Reconocer los síntomas y actuar sin demora puede marcar una diferencia decisiva. La trombólisis intravenosa y la trombectomía mecánica ofrecen opciones de tratamiento para pacientes seleccionados, pero su eficacia depende de una evaluación urgente y de la atención especializada.
ENFERMEDADES: Peste neumónica en Rusia: síntomas y riesgos de contagio
La Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró que el riesgo de propagación internacional de un presunto brote de peste neumónica reportado en Rusia es muy bajo, luego de que se informara sobre la muerte de una técnica de laboratorio en Siberia. Aunque esta enfermedad -- leer más
Noticias del tema