Adiós a la hipertensión: el método de 30 minutos que revoluciona la medicina

Un estudio científico reciente y de amplio alcance concluyó que el entrenamiento de fuerza —como el uso de pesas, bandas elásticas o ejercicios con el propio peso— puede ser tan eficaz como los medicamentos antihipertensivos habituales para disminuir la presión arterial.
Este hallazgo representa un avance relevante en la prevención médica, sobre todo si se considera que la hipertensión afecta a más de 1,280 millones de adultos en el mundo, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los investigadores observaron que practicar este tipo de ejercicio de manera constante puede reducir la presión sistólica entre 8 y 10 mmHg, una cifra comparable a la obtenida con fármacos tradicionales. A diferencia de estos, el entrenamiento físico ofrece la ventaja de no provocar efectos secundarios frecuentes como fatiga persistente, calambres o mareos, que muchos pacientes experimentan durante el tratamiento farmacológico.
Cómo actúa en el organismo
Especialistas explican que, al contraerse los músculos, el cuerpo libera óxido nítrico, una sustancia que dilata los vasos sanguíneos. Esto favorece la relajación de las arterias, mejora su elasticidad y disminuye la resistencia periférica, lo que facilita que el corazón bombee sangre con menos esfuerzo. Además, el incremento de masa muscular eleva el metabolismo basal, ayudando a mantener un peso saludable, un factor clave en la salud cardiovascular.
El estudio también señala que no se requieren entrenamientos prolongados para obtener beneficios. Realizar entre dos y tres sesiones semanales de 30 a 45 minutos puede generar cambios significativos en el perfil hemodinámico. Este dato resulta especialmente importante para personas con hipertensión leve o prehipertensión, quienes podrían retrasar o incluso evitar el uso de medicamentos mediante ajustes en su estilo de vida.
Opciones para practicarlo
Para quienes desean incorporar este recurso natural a su rutina, existen alternativas tanto en casa como en el gimnasio. En el hogar, se recomiendan ejercicios sencillos como sentadillas, flexiones de brazos (con apoyo de rodillas si es necesario) y puentes de glúteo, en series de 12 a 15 repeticiones.
En un gimnasio, movimientos como la prensa de piernas con carga moderada, el remo en polea y las planchas abdominales de un minuto brindan un trabajo completo que beneficia al sistema circulatorio.
Aun así, los especialistas advierten que el ejercicio no debe reemplazar la medicación sin supervisión médica. Es importante controlar la presión arterial antes y después de entrenar y evitar la maniobra de Valsalva (contener la respiración al hacer fuerza), ya que puede provocar aumentos temporales de presión.
Por último, un metaanálisis respaldado por la American Heart Association confirma que el entrenamiento de fuerza reduce en un 17% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Así, levantar pesas no solo tiene fines estéticos, sino que se consolida como una estrategia eficaz para mejorar la calidad y la esperanza de vida.
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