AHMSA: el 13 de octubre no define la venta, solo si hay comprador seguro

Los créditos de 13 mil 907 trabajadores tienen prioridad en la quiebra de AHMSA; CIESA ofreció mil 400 millones de dólares por la siderúrgica y debe presentar una garantía de 56.3 millones antes del 13 de octubre.
El futuro de Altos Hornos de México (AHMSA) mantiene en incertidumbre a miles de trabajadores de la Región Centro, entre la expectativa de recuperar sus créditos laborales y la posibilidad de que el proceso de quiebra se prolongue si no se concreta la venta de la siderúrgica.
El próximo 13 de octubre representa una fecha clave, aunque no significa que ese día deba quedar concluida la compraventa. El plazo corresponde a la presentación de la garantía de seriedad exigida a los postores calificados, requisito previo para avanzar hacia una eventual puja por los activos de AHMSA y Minera del Norte (MINOSA).
La oferta de Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (CIESA), encabezada por José Arturo Domínguez Arteaga, asciende a mil 400 millones de dólares. Sin embargo, durante la subasta del 25 de septiembre no acreditó documentalmente la solvencia económica ni la disponibilidad inmediata de los recursos ofrecidos.
La jueza Ruth Haggi Huerta García, titular del Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, rechazó el 8 de octubre la solicitud de CIESA para obtener 90 días adicionales y mantuvo vigente el plazo para presentar una garantía cercana a 56.3 millones de dólares.
La resolución judicial advirtió sobre las consecuencias que una nueva demora podría tener para las partes involucradas, incluidos 13 mil 907 trabajadores cuyos créditos laborales tienen prioridad dentro del procedimiento.
La garantía no significa que la empresa ya esté vendida
Héctor Garza, quien ha dado seguimiento al proceso concursal, explicó que el vencimiento del plazo está relacionado con la garantía de seriedad y no representa, por sí mismo, la conclusión de una compraventa.
El entrevistado señaló que la cifra de mil 400 millones de dólares anunciada por CIESA no significa que el monto ya esté pagado ni que la empresa necesariamente vaya a ser adjudicada a ese postor.
Si no se concreta la operación, explicó, existe la posibilidad de que la sindicatura plantee otro procedimiento especial de venta, conforme a las alternativas contempladas en la legislación aplicable.
Ese escenario podría abrir la puerta a una nueva estrategia para comercializar los activos, incluso mediante operaciones por separado, aunque no existe certeza de que esa sea la ruta que finalmente se adopte.
“En el concurso mercantil no se tiene certeza de nada”, expresó Garza al señalar que las siguientes decisiones dependerán de los interesados en adquirir la empresa y de las determinaciones que correspondan dentro del procedimiento judicial.
El entrevistado también aclaró que no cuenta con información técnica suficiente para establecer en qué condiciones se encuentran todos los equipos ni qué capacidad tendrían para volver a operar. Por ello, consideró necesario distinguir entre el valor de los activos y la posibilidad real de recuperar la producción.
¿Qué pasaría con el dinero de los trabajadores?
Una de las principales preocupaciones es cuánto tiempo podría transcurrir antes de que los obreros reciban algún pago y si la venta alcanzaría para cubrir la totalidad de los adeudos.
Garza consideró que, si los activos logran venderse, los recursos obtenidos tendrían que distribuirse conforme a las reglas del procedimiento concursal y a la prelación legal de los créditos.
“¿Los trabajadores van a recibir algo? Sí. ¿Cuánto? No sabemos”, señaló al explicar que todavía no existe certeza sobre el monto que podría recuperarse ni sobre los tiempos de pago.
También advirtió que el escenario más complicado para quienes esperan recuperar su dinero sería que no se concretara ninguna venta y no existieran recursos suficientes para distribuir entre los acreedores.
Aunque estimó que podría haber activos susceptibles de comercialización, reconoció que no es posible anticipar cuánto se obtendría ni cuánto correspondería a cada trabajador.
Por ello, el eventual pago no debe entenderse como una consecuencia inmediata de la presentación de una garantía o de la adjudicación de la empresa. Primero tendría que avanzar la operación y posteriormente determinarse la distribución de los recursos conforme a las resoluciones y reglas aplicables.
Cargill y Afirme, una alternativa sin confirmar
Durante la subasta del 25 de septiembre también se mencionó la posibilidad de que acreedores garantizados, entre ellos Cargill y Banco Afirme, integraran un consorcio para preparar una propuesta.
Garza subrayó que esa alternativa se planteó como una posibilidad, pero que, de acuerdo con la información que tenía al momento de la entrevista, no existía certeza de que el grupo fuera a concretar formalmente una operación.
La eventual integración del consorcio dependería de que sus participantes decidieran avanzar y cumplieran con los requisitos correspondientes.
Por su parte, Ismael Leija Escalante, representante sindical de los trabajadores, manifestó su rechazo a prolongar el proceso otros 90 días y señaló que la organización presentó una impugnación contra la solicitud de ampliación relacionada con la alternativa de los acreedores.
Leija afirmó que el sindicato estaría dispuesto a respaldar una propuesta de Cargill y Afirme si contempla compromisos claros para cubrir el pasivo laboral y evitar nuevas demoras.
“Lo que nosotros queremos es que la empresa sea vendida como una unidad productiva”, expresó.
El representante sindical defendió la posibilidad de conservar AHMSA y MINOSA como un conjunto industrial, con sus minas y demás infraestructura, para mantener abierta la oportunidad de recuperar la producción.
También pidió la intervención del Gobierno Federal para facilitar una solución que atienda los adeudos y permita definir el futuro de las instalaciones.
Obreros temen una venta fragmentada
Juan Ervey Valenzuela, trabajador de AHMSA y participante en la resistencia obrera de la Puerta 3, manifestó que la incertidumbre se ha prolongado demasiado para las familias que dependían de la actividad siderúrgica.
“Ya 90 días la clase obrera, la Región Centro, no podemos esperar”, expresó al referirse a la ampliación que había solicitado CIESA.
Valenzuela advirtió que una venta fragmentada podría extender el tiempo necesario para recuperar los recursos y reducir las posibilidades de conservar la actividad industrial en su conjunto.
También estimó que el adeudo laboral podría rondar los 300 millones de dólares y calculó entre 11 mil y 12 mil trabajadores afectados. Esas cantidades corresponden a su estimación personal y no deben confundirse con un monto oficial del pasivo laboral.
La resolución judicial, por su parte, menciona a 13 mil 907 trabajadores de AHMSA y MINOSA cuyos créditos tienen prioridad de pago dentro del procedimiento.
Aunque el escenario de una venta por partes preocupa a los obreros, no existe una determinación de que esa será necesariamente la salida si la operación actual fracasa. La ruta posterior deberá definirse dentro del proceso de quiebra.
Garza llama a buscar alternativas para Monclova
Más allá de los escenarios legales, Garza consideró que la población necesita mantener la esperanza de recuperar los recursos adeudados, sin detener sus actividades económicas mientras se resuelve el futuro de la siderúrgica.
Desde su perspectiva, el cierre de AHMSA ya representa el escenario más difícil para la ciudad; por ello, planteó que la respuesta también debe incluir la búsqueda de nuevas fuentes de ingreso y oportunidades laborales.
“Lo que aquí se pretende es la no victimización de nosotros mismos”, señaló al pedir que los habitantes eviten permanecer paralizados por la incertidumbre.
Como ejemplo, llamó a buscar alternativas de trabajo y autoempleo, desde emprender pequeños negocios hasta reparar maquinaria o buscar oportunidades en otras empresas.
“Si hay que vender menudo, lo vendemos; si hay que arreglar una máquina, lo hacemos; si hay que pedir trabajo en otros lados, lo hacemos también”, expresó.
Garza sostuvo que Monclova necesita fortalecer su actividad económica y atraer nuevas empresas, sin que la expectativa de una solución para AHMSA impida a las familias buscar alternativas para sostenerse.
También reconoció que existe esperanza de que los trabajadores reciban algún pago, aunque insistió en que todavía no es posible establecer cuánto dinero se recuperaría ni en qué plazo.
Una decisión que trasciende a la siderúrgica
Para Leija, la venta integral de AHMSA representa una oportunidad de conservar parte de la estructura industrial que impulsó durante décadas el crecimiento de Monclova y municipios de la Región Centro.
El dirigente sindical consideró que una liquidación fragmentada tendría consecuencias económicas importantes para la zona y defendió la posibilidad de reactivar la producción.
Garza, en cambio, puso énfasis en que la población también necesita encontrar alternativas para salir adelante mientras el procedimiento continúa, sin renunciar a la esperanza de que se cubran los créditos laborales.
Ambas posturas coinciden en la incertidumbre que enfrentan los trabajadores, aunque ponen el acento en aspectos distintos: preservar la capacidad productiva de la empresa y evitar que la espera por una solución impida a las familias buscar nuevas fuentes de ingreso.
Con el 13 de octubre como fecha inmediata, el proceso sigue abierto. La presentación de la garantía, una eventual nueva propuesta de compra y las decisiones posteriores del juzgado serán determinantes para conocer el rumbo de AHMSA, mientras los trabajadores continúan a la espera de una respuesta sobre sus adeudos.
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