Alerta sobre trastornos alimentarios: “La obsesión con el cuerpo es histórica'

En una entrevista exclusiva en el programa Infobae a la Tarde, la psiquiatra Juana Poulisis advirtió que los trastornos de la conducta alimentaria ya no afectan únicamente a los adolescentes, sino que también se presentan en niños desde los ocho años y pueden mantenerse incluso en la adultez avanzada.
Durante la conversación con el equipo del programa —integrado por Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin y Tomás Trapé—, la especialista señaló que la preocupación por la apariencia física atraviesa distintas generaciones y se ha intensificado por la influencia de las redes sociales y la inteligencia artificial.
El aumento de los trastornos alimentarios a edades tempranas
Poulisis explicó que la presión estética no es un fenómeno nuevo, pero considera que actualmente se ha agravado. Según la médica, cada vez se normalizan más los modelos corporales extremadamente delgados, a pesar de que desde el punto de vista médico esos cuerpos no representan un estado saludable.
La especialista señaló que las redes sociales y las nuevas tecnologías han contribuido a profundizar el problema. Indicó que en las consultas médicas se observa un aumento de los casos y que la edad de inicio de estos trastornos se ha reducido considerablemente, apareciendo ahora en niños de ocho, nueve o diez años.
Para ejemplificar esta situación, relató el caso reciente de un niño de diez años que aspiraba a tener el físico de un futbolista famoso. El menor creyó que reduciendo su alimentación y realizando ejercicio constantemente podría lograrlo, llegando incluso a levantarse durante la madrugada para hacer abdominales y flexiones. Aunque aclaró que no todos los niños desarrollan trastornos alimentarios por la influencia de internet, señaló que los factores desencadenantes están hoy más al alcance y afectan a edades más tempranas.
Trastornos alimentarios en hombres y adultos mayores
Poulisis también destacó que cada vez más hombres presentan este tipo de trastornos. Explicó que en ellos la enfermedad suele ser egosintónica, es decir, el paciente no percibe su conducta como un problema, por lo que rara vez busca ayuda hasta que aparecen complicaciones médicas o la familia interviene.
En los varones, la preocupación por la apariencia puede manifestarse tanto en anorexia como en dismorfia muscular, un trastorno caracterizado por la obsesión por desarrollar un cuerpo cada vez más grande y musculoso.
Además, la psiquiatra advirtió que también ha aumentado el número de mujeres adultas que consultan por estas patologías. En muchos casos se trata de pacientes de 50 o 60 años que llevan décadas con anorexia o conductas purgativas y que llegan al consultorio con un deterioro físico importante. Subrayó que estos trastornos tienen una de las tasas de mortalidad más altas dentro de las enfermedades psiquiátricas, ya sea por suicidio o por complicaciones médicas.
Otro problema que destacó es la escasez de profesionales especializados en el tratamiento de adultos y personas mayores con trastornos alimentarios, una situación relativamente reciente.
El papel de las familias y la alimentación infantil
Al hablar sobre el rol de las familias, Poulisis recomendó evitar posturas extremas en la alimentación de los niños. Señaló que hoy en día los menores están expuestos a alimentos dulces o ultraprocesados desde edades tempranas y que prohibirlos completamente puede generar el efecto contrario.
Por ello, aconseja optar por un enfoque equilibrado: permitir ocasionalmente ciertos alimentos como un alfajor o un helado, sin convertirlos en parte habitual de la dieta, pero tampoco demonizarlos.
Finalmente, explicó que el tratamiento de los trastornos alimentarios puede ser largo y complejo. En los casos más difíciles, el proceso de recuperación puede extenderse hasta siete años, ya que no solo implica modificar los hábitos alimentarios, sino también trabajar aspectos de la personalidad, la dinámica familiar y brindar acompañamiento continuo al paciente mediante un enfoque interdisciplinario.
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