Aprender y enseñar robótica: la visión de Sedrach Solis
A sus 21 años, combina estudios de Ingeniería Industrial con la enseñanza de robótica a niños y jóvenes.

Saltillo, Coahuila, 1 de marzo de 2026.- Pese a su juventud, Sedrach Solis ha logrado integrar sus estudios en Ingeniería Industrial con la enseñanza de robótica a estudiantes de diversas edades. Eligió su carrera por el amplio campo laboral que ofrece y por la diversidad de materias que abarcan desde optimización de procesos hasta calidad y logística. Considera que la robótica complementa esa visión, pues la automatización permite mejorar tiempos, eficiencia y precisión en distintos sectores.
¿Por qué decidiste estudiar Ingeniería Industrial?Elegí esta carrera por el amplio campo laboral que ofrece y por las materias que abordan temas diversos. Ingeniería Industrial se conecta con procesos, logística, calidad y optimización. Me interesó porque permite intervenir en distintas áreas de una empresa, desde la mejora de procesos hasta la eficiencia operativa, lo cual abre muchas oportunidades profesionales.
¿Cómo se relaciona tu carrera con la robótica?La relación es bastante cercana. Mi carrera busca la optimización de procesos, reducción de tiempos y mejora de recursos. La robótica, mediante la automatización de tareas y el uso de brazos robóticos, permite alcanzar esos objetivos. La automatización no solo agiliza procesos, también garantiza mayor precisión y calidad, algo que aplico tanto en mis estudios como en la enseñanza.
¿Cómo comenzaste a impartir clases de robótica?Empecé como estudiante en Rek Saltillo y cuando había competencias apoyaba a los niños en la construcción de sus proyectos y en aspectos de programación. Mi participación era básica, pero en la academia valoraron ese apoyo. Con el tiempo, me ofrecieron la oportunidad de enseñar formalmente, y así comencé mi etapa como instructor.
¿Qué es lo que más te motiva de ser profesor de robótica?Mi mayor satisfacción es la enseñanza. Me encanta ver que los niños comprenden los temas y aplican los conocimientos que les comparto. Aunque no todos lleguen a ser ingenieros, la robótica desarrolla habilidades de resolución de problemas, pensamiento crítico y creatividad. Es gratificante ver cómo aprenden a analizar situaciones desde distintas perspectivas y a buscar soluciones efectivas.
¿Qué materiales utilizan en las clases?Trabajamos con recursos como LEGO, RoboKit y Aikido. Cada material está diseñado para fomentar la creatividad, la lógica y la capacidad de resolución. Los alumnos construyen, prueban y corrigen sus proyectos, lo que fortalece la disciplina y el pensamiento analítico. Estas herramientas permiten que los niños aprendan haciendo, lo que hace más tangible el conocimiento teórico.
¿Cuál es tu experiencia trabajando con los niños en robótica?Ha sido muy positiva. Los niños son curiosos, tienen entusiasmo y no temen experimentar. Eso genera un ambiente de aprendizaje dinámico. Cuando ven que sus ideas se materializan en un proyecto funcional, su motivación aumenta. Además, trabajar con ellos me ha enseñado paciencia, claridad al explicar conceptos y la importancia de adaptar la enseñanza al ritmo de cada estudiante.
¿Qué retos has enfrentado como instructor joven?Al principio, algunos alumnos dudaban de mi experiencia debido a mi edad. Sin embargo, al demostrar conocimientos y compromiso, gané su confianza. Otro reto es mantener la atención y el interés en sesiones largas. Por ello, buscamos siempre actividades prácticas que les permitan aplicar lo aprendido y mantener la motivación.
¿Cómo planeas vincular tu carrera universitaria con la enseñanza en el futuro?Mi meta es trabajar en la capacitación de docentes utilizando los materiales que usamos en la academia. Quiero que más maestros conozcan y apliquen estas herramientas, para que más alumnos puedan beneficiarse de la robótica desde una edad temprana. De esta forma, se fortalece el aprendizaje práctico y se promueve el desarrollo de habilidades clave para la industria.
¿Qué recomendaciones das a los jóvenes interesados en robótica o ingeniería?Les diría que busquen algo que realmente les apasione. Cuando hay interés y motivación, incluso los retos y la carga de trabajo se disfrutan más. La perseverancia y la curiosidad son fundamentales. Aunque haya dificultades, si se elige algo que apasiona, el aprendizaje se vuelve más natural y gratificante.
¿Qué proyectos has visto que más entusiasman a tus alumnos?Los proyectos que involucran construcción y programación de robots siempre generan gran emoción. Ver cómo un robot ejecuta instrucciones que ellos mismos programaron les da una sensación de logro enorme. También disfrutan mucho las competencias entre equipos, porque combinan creatividad, estrategia y trabajo en equipo.
¿Qué aprendizajes te llevas de esta experiencia como docente?He aprendido a comunicar ideas de manera clara, a entender la diversidad de estilos de aprendizaje y a valorar la creatividad y el esfuerzo de cada estudiante. Además, me ha enseñado a equilibrar la teoría con la práctica, algo que también aplico en mi carrera universitaria. La enseñanza me ha mostrado que el impacto más importante no está solo en transmitir conocimientos, sino en fomentar habilidades para la vida.
¿Qué consejo final darías a quienes buscan su camino profesional?Que identifiquen sus intereses reales y los persigan con constancia. La pasión facilita el aprendizaje y la dedicación a largo plazo. Aunque haya obstáculos, si se trabaja en algo que gusta, el esfuerzo se vuelve una motivación. La clave es disfrutar lo que se hace y aprender de cada experiencia.
Sedrach Solis demuestra que la combinación de estudio universitario y enseñanza tecnológica puede ser un camino enriquecedor. Su visión sobre la robótica y la formación industrial evidencia la importancia de integrar teoría y práctica, y cómo la educación temprana en estas áreas puede preparar a nuevas generaciones para los desafíos del futuro.
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