Boca abajo o de lado: cómo cada postura afecta la respiración, la circulación y la salud

La duda sobre cuál es la mejor postura para dormir genera debate, ya que el descanso de calidad impacta directamente en la salud física y mental. De acuerdo con especialistas y con Popular Science, la posición elegida puede influir de forma importante en el bienestar durante la noche.
No existe una postura universal que funcione para todos. La elección depende de factores individuales como molestias físicas, enfermedades (por ejemplo, apnea del sueño), embarazo o dolores específicos. Aunque cada posición —boca arriba, de lado o boca abajo— tiene ventajas y desventajas, lo más importante es ajustarla a las necesidades personales.
Dormir boca arriba puede favorecer una correcta alineación de la columna y el cuello, siempre que se utilice una almohada adecuada. También ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas, facilitando la respiración. Sin embargo, en personas con apnea del sueño, esta postura puede empeorar la obstrucción de la garganta. En el caso de los bebés, sí se recomienda dormir boca arriba para reducir riesgos, aunque en adultos debe evaluarse según cada situación.
Por otro lado, dormir de lado es una de las posiciones más recomendadas. Puede mejorar la circulación y reducir la presión sobre el corazón, especialmente al recostarse sobre el lado derecho. Dormir del lado izquierdo, en cambio, puede favorecer procesos cerebrales de limpieza durante el sueño. Mantener el cuerpo relativamente recto ayuda a alinear la columna, mientras que una postura fetal moderada puede aliviar molestias lumbares, aunque encorvarse demasiado puede dificultar la respiración. Colocar una almohada entre las rodillas mejora la postura y reduce tensiones.
Dormir boca abajo no suele aconsejarse, ya que puede generar tensión en el cuello y la zona lumbar. Aun así, quienes prefieren esta posición pueden reducir molestias usando una almohada delgada bajo las caderas.
Cambiar de postura durante la noche es completamente normal y no representa un problema, a menos que esté relacionado con incomodidad constante. El cuerpo suele moverse de manera natural para encontrar una posición más cómoda.
El uso de un colchón adecuado, que respete la curvatura natural de la columna, junto con almohadas bien colocadas —bajo las rodillas, entre las piernas o bajo las caderas según la postura— puede mejorar significativamente la calidad del sueño.
En definitiva, encontrar la mejor posición para dormir implica observar las propias sensaciones y adaptar la postura a las necesidades individuales. Más allá de las recomendaciones generales, escuchar al cuerpo es clave para lograr un descanso realmente reparador.
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