Cada vez hay más miopía y está relacionada con algo que hacemos todos los días

Cada vez más personas perciben que su visión ha empeorado. Los trastornos oculares, como la dificultad para enfocar objetos lejanos, se han vuelto muy habituales. Ver mal ya no es algo excepcional, sino una situación frecuente.
La miopía figura entre los problemas visuales más comunes, sobre todo en la población infantil. Quienes la presentan distinguen con nitidez lo cercano, pero ven borroso lo que está a distancia. Esto sucede porque la luz no se enfoca directamente sobre la retina, sino delante de ella.
En España, el 19% de los niños de entre cinco y siete años es miope, según una investigación desarrollada por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Europea de Madrid y la Fundación ALAIN AFFLELOU. El trabajo, publicado en Journal of Clinical Medicine, advierte además que, si la tendencia continúa, en 2030 la proporción podría elevarse hasta el 30,2%.
Aunque la miopía puede corregirse con gafas, lentes de contacto o cirugía, forma parte de un problema de salud más amplio que subraya la necesidad de cuidar la vista a diario.
La evidencia científica indica que no todo depende de la herencia genética. Más allá del uso intensivo de pantallas, un estudio reciente publicado el 24 de febrero de 2026 en Cell Reports señala otro factor cotidiano que podría estar influyendo de manera importante.
Según el doctor José Manuel Alonso, investigador principal del trabajo y miembro de la Facultad de Optometría de SUNY, la miopía ha alcanzado niveles casi epidémicos en el mundo, aunque sus causas no se comprenden por completo. Su equipo propone que el problema podría estar menos relacionado con las pantallas en sí y más con la cantidad de luz que llega a la retina cuando realizamos tareas de cerca durante mucho tiempo, especialmente en espacios interiores.
Al enfocar objetos próximos —como libros, móviles o tabletas— la pupila puede contraerse no solo por la luz, sino para mejorar la calidad de la imagen. Si la iluminación ambiental es escasa, esta combinación reduce de forma notable la luz que alcanza la retina. De acuerdo con esta hipótesis, esa menor estimulación prolongada podría debilitar ciertas vías neuronales implicadas en el procesamiento visual y favorecer el desarrollo o avance de la miopía.
Hasta ahora, se sabía que pasar más tiempo al aire libre parece ejercer un efecto protector, que las actividades prolongadas de cerca aumentan el riesgo y que tratamientos como la atropina en gotas, las lentes multifocales o determinadas ópticas especiales pueden frenar la progresión.
Aun así, el propio Alonso subraya que se trata de una hipótesis respaldada por datos fisiológicos y coherente con hallazgos previos, pero que no constituye una respuesta definitiva. Será necesario seguir investigando para confirmar esta nueva perspectiva y mejorar las estrategias de prevención y tratamiento.
ENFERMEDADES: Alta mortalidad temprana en cirugía abdominal urgente en Latinoamérica
Un estudio multicéntrico que incluyó a 1.015 pacientes sometidos a cirugía abdominal urgente en 14 países de América Latina reportó una mortalidad a 30 días de 12,6 %. De esas muertes, aproximadamente un tercio ocurrió durante las primeras 24 horas posteriores al procedimiento -- leer más
Noticias del tema