Caminar cinco minutos más al día reduce el riesgo de muerte un 10%

Cualquier modificación en nuestros hábitos cotidianos puede marcar la diferencia. Así lo confirman dos estudios que demuestran que incluso cambios modestos en el estilo de vida —como disminuir el sedentarismo o mejorar ligeramente el sueño y la alimentación— tienen un impacto relevante en la mortalidad.
Uno de los trabajos, publicado en The Lancet, analizó los datos de 135.000 personas y concluyó que realizar actividad física de intensidad moderada, como caminar a un ritmo aproximado de 5 km/h durante cinco minutos adicionales al día respecto a lo habitual, se asocia con una reducción del 10 % en la mortalidad por todas las causas en la mayoría de los adultos.
Además, la investigación mostró que disminuir el tiempo sedentario en 30 minutos diarios se relaciona con una reducción estimada del 7 % en el riesgo de muerte por cualquier causa.
Hasta ahora, las estimaciones sobre las muertes prevenibles gracias al aumento de la actividad física y la reducción del sedentarismo se basaban principalmente en datos autodeclarados y en la premisa de que solo al cumplir las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se obtienen beneficios para la salud.
Sin embargo, los autores señalan que este enfoque ha tendido a infravalorar los efectos positivos de pequeños incrementos en la actividad física diaria. Estudios previos con mediciones objetivas mediante dispositivos ya sugerían que no solo la actividad moderada o vigorosa, sino también la actividad de baja intensidad y la reducción del tiempo sentado, se asocian con un menor riesgo de mortalidad. No obstante, el impacto poblacional de estos cambios más modestos y alcanzables no se había evaluado de forma sistemática hasta ahora.
Para abordar esta cuestión, el estudio analizó datos de más de 135.000 adultos procedentes de siete cohortes de Noruega, Suecia y Estados Unidos, así como del Biobanco del Reino Unido, con un seguimiento medio de ocho años. A partir de mediciones objetivas de actividad física y sedentarismo, los investigadores estimaron cuántas muertes podrían prevenirse mediante pequeños aumentos diarios de actividad física moderada a vigorosa o reducciones del tiempo sedentario.
Los resultados indican que añadir 10 minutos diarios de actividad física moderada podría reducir la mortalidad por todas las causas en un 15 %. Asimismo, disminuir el tiempo sedentario en al menos una hora al día se asoció con una reducción del 13 % en la mortalidad en la población general y del 6 % entre las personas menos activas.
Los autores advierten que, como ocurre en todo estudio observacional, no se puede descartar la influencia de factores de confusión no medidos —como las limitaciones de movilidad— y que las asociaciones encontradas no permiten establecer relaciones causales definitivas.
Aun así, los investigadores consideran que los resultados aportan evidencia sólida sobre el potencial impacto en salud pública de pequeños cambios en los niveles de actividad física y sedentarismo, aunque subrayan que deben interpretarse a escala poblacional y no como recomendaciones individuales de ejercicio.
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