Cinco formas clave para reducir el riesgo de estrés por calor

Las temperaturas elevadas suponen un peligro que va más allá del ámbito laboral y compromete a toda la población: deportistas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El estrés térmico puede derivar en cuadros que van desde un agotamiento intenso hasta fallas multiorgánicas si no se interviene oportunamente, según advierte la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA).
De acuerdo con la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el incremento de las olas de calor en los últimos años ha elevado los casos de emergencias vinculadas a la exposición prolongada a altas temperaturas y humedad, tanto en exteriores como en espacios cerrados.
Un reporte de OSHA detalla que el estrés por calor puede manifestarse con sudoración excesiva, sed constante, calambres musculares, cansancio, desorientación y, en etapas más graves, cese de la sudoración, piel seca e incluso pérdida del conocimiento.
La agencia estadounidense enfatiza la necesidad de extremar cuidados en niños, mayores de 65 años y personas con enfermedades cardiovasculares, metabólicas o renales, así como en quienes consumen fármacos como diuréticos, antihistamínicos o antibióticos, ya que presentan mayor vulnerabilidad ante el calor.
Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Workplace Safety and Prevention Services coinciden en que la prevención es clave para evitar complicaciones graves y reducir el impacto sanitario de las altas temperaturas. Ambas instituciones destacan cinco recomendaciones esenciales:
1. Elegir ropa adecuada en días calurosos Optar por prendas livianas, holgadas, de algodón y colores claros facilita la evaporación del sudor y evita la acumulación excesiva de calor corporal. La EU-OSHA advierte que la ropa ajustada, sintética o de tonos oscuros favorece el sobrecalentamiento, especialmente en actividades al aire libre o en ambientes poco ventilados.
2. Mantener una hidratación constante Beber agua de forma regular durante el día es fundamental para conservar el equilibrio hídrico. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aconsejan ingerir una taza de agua cada 15 a 20 minutos en situaciones de calor intenso, incluso sin sensación de sed. Las bebidas con azúcar, cafeína o alcohol pueden empeorar la deshidratación. En niños y adultos mayores, es importante ofrecer líquidos con frecuencia, ya que su percepción de sed puede estar disminuida.
3. Detectar y actuar ante los primeros signos Identificar síntomas como calambres, mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas o confusión permite suspender la exposición al calor y trasladarse a un sitio fresco para recuperarse. OSHA subraya que quienes rodean a la persona afectada suelen notar antes los cambios, por lo que la vigilancia y la reacción rápida resultan determinantes.
4. Promover hábitos saludables Un buen estado físico mejora la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna frente al calor extremo. La OMS recomienda una dieta equilibrada, actividad física moderada en horarios más frescos y descanso adecuado. Las personas con enfermedades crónicas deberían consultar con profesionales de la salud para ajustar medicación y recibir indicaciones específicas durante períodos de altas temperaturas.
5. Reconocer factores de riesgo y ajustar rutinas La edad avanzada, ciertas patologías y determinados medicamentos incrementan la susceptibilidad al estrés térmico. La EU-OSHA estima que más del 40 % de los casos graves de insolación afectan a personas con condiciones previas. Se aconseja evitar esfuerzos físicos en las horas centrales del día, buscar sombra, usar protector solar y recurrir a ventilación o aire acondicionado cuando sea posible. Adaptar las actividades diarias y monitorear el estado de salud reduce el riesgo de emergencias.
Además, la OMS y la EU-OSHA recomiendan mantenerse informado sobre alertas meteorológicas, adecuar la vestimenta y los hábitos al clima y contar con números de emergencia ante posibles complicaciones. Workplace Safety and Prevention Services recalca que la información, la prevención y la vigilancia continua son las herramientas más eficaces frente a las olas de calor.
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