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¿Comes microplásticos sin saberlo? 10 alimentos que podrían estar contaminados

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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El incremento de microplásticos en el entorno ha despertado inquietud a nivel global, no solo por su efecto en los ecosistemas marinos, sino también por su posible presencia en los alimentos que consumimos. Investigaciones recientes han identificado estas diminutas partículas en productos habituales, que van desde mariscos hasta alimentos ultraprocesados.

Estas partículas pueden transportar sustancias químicas potencialmente dañinas que, al acumularse en el cuerpo con el tiempo, podrían tener repercusiones en la salud. Saber cuáles son los alimentos con mayor probabilidad de contener microplásticos permite tomar decisiones más conscientes sobre la alimentación y el bienestar.

Mariscos y moluscos Los moluscos como mejillones, ostras y almejas se alimentan filtrando grandes volúmenes de agua, lo que facilita que retengan microplásticos presentes en el mar. Diversos estudios han encontrado restos de plástico en sus tejidos, lo que supone una vía directa de exposición para quienes los consumen.

La ingesta frecuente de mariscos contaminados puede implicar contacto con compuestos asociados al plástico, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, vinculados con alteraciones hormonales. Por ello, conviene verificar su procedencia y preferir productos certificados o cultivados en entornos controlados.

Pescados de agua salada y dulce Muchos peces confunden los microplásticos con alimento, lo que provoca su ingreso a la cadena alimentaria. Esto ocurre tanto en especies pequeñas como grandes. En algunos casos, las partículas se concentran en el intestino, que a veces también se consume.

Aunque la cocción puede disminuir ciertos riesgos, algunos compuestos derivados del plástico son persistentes y pueden acumularse en los tejidos. Se recomienda diversificar el consumo de pescado y elegir proveedores con controles ambientales adecuados.

Sal marina La sal marina, sobre todo la no refinada, puede contener microplásticos debido a la contaminación de los océanos y al proceso de evaporación del agua de mar. Investigaciones en distintos países han detectado partículas plásticas en diversas marcas comerciales.

Si bien las cantidades suelen ser pequeñas, el consumo habitual podría representar una fuente constante de exposición. Alternar con sales refinadas o de origen terrestre y moderar la ingesta de sodio puede ayudar a reducir riesgos.

Agua embotellada Las botellas plásticas pueden desprender microplásticos hacia el agua, especialmente cuando se almacenan bajo calor o luz solar. Algunos estudios han reportado miles de partículas por litro en ciertas muestras de agua embotellada.

Optar por sistemas de filtración doméstica certificados y disminuir el uso de envases desechables puede reducir la exposición y contribuir a disminuir la contaminación ambiental.

Bebidas en envases plásticos Refrescos, jugos y bebidas energéticas en botellas PET también pueden liberar partículas con el paso del tiempo, sobre todo si se exponen a altas temperaturas.

Elegir presentaciones en vidrio o acero inoxidable y reducir el consumo de bebidas ultraprocesadas puede disminuir tanto la exposición a microplásticos como a otros compuestos asociados.

Azúcar y miel industrial El azúcar refinado y la miel producida a gran escala pueden contaminarse con microplásticos durante su procesamiento o por partículas presentes en el aire de las plantas industriales. La evidencia sugiere que esta situación es más frecuente en productos altamente procesados.

Aunque el riesgo individual suele ser bajo, la exposición prolongada podría sumar una carga química acumulativa. Preferir opciones orgánicas certificadas y moderar el consumo de azúcares es una medida prudente.

Pan y derivados de harina Algunos panes industriales y productos horneados pueden contener microplásticos debido al contacto con envases o maquinaria durante su elaboración. También se ha identificado polvo plástico en áreas de almacenamiento de harina.

Elegir panaderías locales o productos integrales certificados puede ayudar a reducir la exposición y, al mismo tiempo, mejorar el perfil nutricional de la dieta.

Frutas y verduras empaquetadas Los productos frescos envueltos en plástico, especialmente las hojas verdes, pueden contaminarse por contacto directo con el envase o por el agua utilizada en su procesamiento. El almacenamiento prolongado en plástico incrementa esta posibilidad.

Lavar cuidadosamente frutas y verduras, optar por productos sin empaque y comprar en mercados locales puede disminuir la ingesta de estas partículas.

Leche y lácteos en envases plásticos La leche y otros lácteos almacenados en plástico pueden incorporar microplásticos liberados durante su conservación. El contenido graso favorece la migración de ciertas partículas.

Alternar con presentaciones en vidrio o cartón y evitar periodos prolongados de almacenamiento en plástico puede ser útil para minimizar la exposición.

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