Cómo el Mundial transforma cuerpo y emociones de los fanáticos

Durante varias semanas, el mundo se paraliza y la atención de miles de millones de personas se concentra en el balón. El Mundial 2026 es mucho más que un torneo deportivo: es un punto de encuentro global donde convergen países, culturas y emociones, y donde la intensidad del fanatismo futbolero transforma la rutina diaria y convierte a desconocidos en aliados o rivales por 90 minutos.
Este fenómeno colectivo no se limita al entretenimiento. La ciencia ha empezado a analizar los efectos psicológicos y fisiológicos que genera en los aficionados. Seguir la Copa del Mundo puede provocar respuestas emocionales y corporales poco habituales en la vida cotidiana, con cambios intensos en el estado de ánimo y en la activación del organismo ante cada jugada.
Efectos mentales y físicos del Mundial
Ver partidos del Mundial puede afectar más que el estado de ánimo, impactando también el sueño, la digestión, la vista e incluso el sistema cardiovascular. La anticipación del torneo, la identificación con la selección y el sentido de pertenencia generan una montaña rusa emocional desde antes del inicio de los partidos.
Según el psiquiatra consultado por The Independent, la afición al fútbol se vincula con la identidad personal, por lo que los resultados del equipo pueden vivirse como éxitos o fracasos propios, generando euforia o desánimo.
Durante los partidos, el cuerpo activa una respuesta de “lucha o huida”, con liberación de adrenalina y cortisol. Esto puede provocar aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración y respiración acelerada. Estas respuestas pueden traducirse en emociones intensas como alegría extrema, tristeza, irritabilidad o incluso conductas impulsivas cuando la tensión es elevada.
Desde el punto de vista físico, especialistas en cardiología advierten que los partidos de alta tensión pueden elevar temporalmente la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que puede ser riesgoso en personas con enfermedades previas del corazón. También el consumo de alcohol durante las celebraciones puede aumentar el riesgo de arritmias y otros problemas cardíacos.
Además, los hábitos cambian durante el torneo: comidas abundantes, trasnochos y largas horas frente a pantallas pueden afectar la digestión, el sueño y la salud visual, provocando molestias como reflujo, fatiga ocular y dolores de cabeza.
Efectos positivos de ver el Mundial
Pese a estos efectos, algunos estudios señalan beneficios emocionales. Una investigación con más de 7.000 personas en Inglaterra encontró que ver o asistir a eventos deportivos se asocia con mayor satisfacción con la vida, menor sensación de soledad y menos síntomas depresivos.
La explicación principal está en la identidad social: compartir la pasión por un equipo genera sentido de comunidad y pertenencia. Este vínculo social ayuda a regular las emociones, incluso en la derrota, al brindar apoyo colectivo y reducir el impacto individual del resultado.
Otros estudios muestran que tanto ver los partidos en vivo como desde casa puede mejorar el estado de ánimo y contribuir al bienestar general, especialmente cuando el consumo de deporte es frecuente.
Cuando la pasión se vuelve un riesgo
En algunos casos, la intensidad emocional puede derivar en conductas poco saludables, especialmente si se combina con frustración, alcohol o apuestas. Expertos recomiendan identificar detonantes personales, evitar discusiones en línea, moderar el consumo de alcohol y buscar actividades de regulación como caminar, hacer ejercicio o practicar respiración profunda.
También se aconseja prestar atención a señales de alerta como palpitaciones, dolor en el pecho, mareos o tristeza persistente, en cuyo caso se recomienda buscar atención médica.
En conjunto, el Mundial puede generar tanto efectos positivos como negativos, dependiendo de la intensidad emocional, los hábitos asociados y la forma en que cada persona vive la experiencia.
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