Cómo planificar marzo: 7 claves de la neuropsicología para organizar el año

Para muchas personas, marzo representa una especie de “reinicio”. Se retoman actividades laborales y académicas, resurgen metas que habían quedado en pausa y la agenda vuelve a llenarse con rapidez. Aun así, es habitual que este comienzo venga acompañado de una sensación de saturación.
Desde la neuropsicología, organizarse va mucho más allá de tener fuerza de voluntad. Supone entender cómo operan las funciones ejecutivas del cerebro: aquellas capacidades que permiten planificar, establecer prioridades, mantener la atención y regular impulsos, especialmente en contextos de alta exigencia.
La doctora María Roca, directora de INECO Organizaciones, señala que muchas personas y equipos intentan modificar hábitos al iniciar el año sin analizar antes cómo está diseñado su entorno de trabajo ni cuáles son sus prioridades estratégicas reales.
Según explica, en marzo es común querer reordenar todo al mismo tiempo, pero el cerebro no rinde adecuadamente bajo una sobrecarga constante. Una planificación eficaz requiere foco, jerarquización y un contexto que facilite la concentración.
En su experiencia con líderes y organizaciones, Roca advierte que suele confundirse productividad con hiperactividad. Estar permanentemente ocupados no equivale a estar organizados: la organización implica dirección clara y decisiones estratégicas, no simplemente acumular tareas.
Entre los errores más frecuentes al comenzar el año se encuentran intentar cambiar demasiados hábitos a la vez, llenar la agenda desde el primer momento, no distinguir entre lo urgente y lo importante, omitir pausas y no revisar los factores del entorno que afectan la concentración.
Impacto en equipos y liderazgo
El inicio del año también influye en la dinámica organizacional. Cuando los equipos trabajan con metas poco definidas o con múltiples prioridades simultáneas, la atención se fragmenta y aumenta el estrés.
Roca destaca que el liderazgo es clave en este proceso. Cuando quienes conducen equipos comunican objetivos claros, delimitan prioridades y evitan la sobrecarga innecesaria, no solo mejoran el desempeño, sino también el bienestar cognitivo colectivo. La claridad disminuye la ansiedad y facilita decisiones más efectivas.
Estrategias para organizar marzo
No todas las tareas tienen la misma relevancia. Diferenciar lo estratégico de lo secundario reduce la carga mental y optimiza la toma de decisiones.
Dividir la jornada en bloques de trabajo intercalados con pausas favorece la atención sostenida y previene la fatiga. También es importante revisar periódicamente el propio desempeño: evaluar si los tiempos fueron realistas, si se cumplieron los objetivos previstos o si surgieron nuevas prioridades. La organización efectiva es flexible y se ajusta según la experiencia.
Mantener el foco en una sola tarea a la vez mejora la eficiencia y conserva recursos atencionales. Del mismo modo, establecer límites claros al uso de notificaciones reduce distracciones, ya que el entorno impacta directamente en el rendimiento ejecutivo.
Plantear metas alcanzables activa circuitos de recompensa en el cerebro y sostiene la motivación. Cuando la distancia entre lo deseado y lo posible es demasiado grande, aumenta la frustración.
Por último, el descanso es fundamental. No es tiempo perdido: contribuye a consolidar la memoria, mejora la toma de decisiones y favorece la flexibilidad cognitiva. Sin recuperación adecuada, no es posible mantener un rendimiento sostenido.
La organización como capacidad entrenable
Desde la perspectiva neuropsicológica, la organización no es una cualidad fija, sino una habilidad que puede desarrollarse. Comenzar marzo con claridad no significa hacerlo de manera perfecta, sino consciente. Ajustar las metas al funcionamiento real del cerebro permite disminuir la frustración y aumentar la eficacia.
Más que listas interminables o transformaciones radicales, el inicio del año requiere estrategias sostenibles que permitan avanzar con foco, energía y bienestar.
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