Cómo retomar hábitos saludables sin recurrir a dietas extremas

El comienzo del año suele estar marcado por una sensación generalizada de cansancio físico y mental. Tras varias semanas de celebraciones, alteraciones en la rutina y un mayor consumo de alimentos, enero se convierte en un momento de ruptura en el que se impone una idea recurrente: la necesidad de “pagar” los excesos cometidos.
Este enfoque, reforzado por discursos sociales y estrategias comerciales, ha transformado el retorno a los hábitos saludables en un proceso asociado al castigo, la culpa y la privación, en lugar de promover un cuidado integral del bienestar.
No obstante, la evidencia científica señala un camino distinto. Numerosos estudios muestran que las dietas extremas y los cambios drásticos no solo suelen fracasar a largo plazo, sino que también pueden dañar la relación con la alimentación, la imagen corporal y la salud mental.
Volver a hábitos saludables implica replantear el concepto de bienestar, dando prioridad a la sostenibilidad y al equilibrio, en lugar de buscar resultados rápidos e inmediatos.
Por qué las dietas restrictivas no funcionan a largo plazo
Uno de los principales inconvenientes de las dietas muy estrictas es que pasan por alto los procesos biológicos que regulan el peso. Investigaciones publicadas en The American Journal of Clinical Nutrition indican que más del 80 % de quienes siguen regímenes altamente restrictivos recuperan el peso perdido en un lapso de uno a dos años, e incluso pueden aumentar más del que habían perdido.
Este fenómeno, conocido como efecto rebote, no se debe a falta de fuerza de voluntad, sino a adaptaciones metabólicas que el organismo activa ante la restricción prolongada. Cuando la ingesta energética se reduce de forma drástica, el cuerpo disminuye su gasto metabólico y aumenta las señales de hambre, lo que dificulta sostener los cambios en el tiempo.
A ello se suma el impacto emocional. Las dietas extremas suelen propiciar ciclos de control rígido y pérdida de control, asociados con mayor ansiedad frente a la comida y una percepción negativa del propio cuerpo, lo que obstaculiza la adopción de hábitos duraderos.
Cambios progresivos y objetivos alcanzables
La investigación en psicología del comportamiento ha demostrado que las modificaciones graduales tienen mayores probabilidades de mantenerse en el tiempo. En lugar de eliminar alimentos o imponer normas inflexibles, los enfoques más eficaces se centran en incorporar conductas positivas a la vida diaria.
Un estudio publicado en Health Psychology encontró que las personas que fijan metas orientadas a sumar hábitos —como aumentar el consumo de verduras o caminar con mayor frecuencia— presentan una adherencia significativamente mayor que aquellas cuyos objetivos se basan en prohibiciones. Este planteamiento reduce la sensación de privación y favorece la constancia.
Definir metas realistas y específicas también permite evaluar el progreso de forma objetiva, evitando la frustración que surge cuando los resultados no coinciden con expectativas poco realistas.
El ejercicio como autocuidado, no como castigo
En enero, el regreso a la actividad física suele ir acompañado de propuestas extremas. Retos intensivos, entrenamientos duplicados y rutinas sin descanso se presentan como soluciones rápidas para “compensar” los excesos, reforzando una relación punitiva con el movimiento.
Desde una perspectiva fisiológica, el ejercicio ofrece beneficios importantes incluso sin cambios evidentes en el peso corporal. Estudios publicados en el Journal of the American Medical Association muestran que la actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación y fortalece la salud cardiovascular, independientemente de la pérdida de grasa.
Especialistas coinciden en que actividades como caminar, bailar, practicar yoga o realizar entrenamiento de fuerza dos o tres veces por semana son suficientes para obtener beneficios reales. La clave está en elegir movimientos que resulten placenteros, ya que la constancia depende más del disfrute que de la intensidad.
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