Cuál es el error común al ducharse en invierno que puede perjudicar la piel y el cabello

La costumbre de bañarse con agua muy caliente durante el frío puede perjudicar la piel y la salud, según advierte la dermatóloga Montserrat Salleras, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona.
Aunque suele sentirse reconfortante, este hábito elimina los aceites naturales y lípidos protectores de la piel, debilitando su barrera y dejándola más vulnerable a la resequedad, irritación e inflamación.
La especialista explicó a La Vanguardia que lo ideal es moderar la temperatura del agua, mantener duchas de menos de 10 minutos e hidratar la piel inmediatamente después, para reducir estos efectos.
Cómo afecta el agua caliente a la piel y al cabello
El calor excesivo arrastra los lípidos que mantienen la piel flexible, hidratada y protegida. Cuando esto ocurre de forma repetida, aparecen síntomas como:
Resequedad Descamación Sensación de tirantez Mayor sensibilidad cutánea
Además, al dañarse la barrera cutánea, la piel pierde con más facilidad su capacidad de retener agua, quedando más expuesta a sustancias irritantes del ambiente.
El cuero cabelludo también puede verse afectado, ya que el agua caliente elimina el sebo natural, favoreciendo la sequedad, comezón y fragilidad del cabello.
Mayor riesgo en pieles sensibles
En algunas personas, el agua caliente provoca picazón o enrojecimiento inmediato debido a la vasodilatación, es decir, la expansión de los vasos sanguíneos por el calor.
Esto puede activar terminaciones nerviosas e incluso favorecer la liberación de histamina, lo que incrementa la inflamación y el prurito, especialmente en personas con piel sensible.
Quienes viven con dermatitis atópica, psoriasis, ictiosis o piel seca tienen más probabilidades de sufrir brotes, irritación intensa y empeoramiento de sus síntomas si se exponen frecuentemente a duchas muy calientes.
Recomendaciones para proteger la barrera cutánea
La temperatura más recomendable se encuentra entre 32 y 38 °C, suficiente para una limpieza adecuada sin dañar la piel.
Las duchas por encima de 40 °C aumentan considerablemente la pérdida de agua y grasa natural.
Para cuidar mejor la piel, se recomienda:
Preferir agua tibia Ducharse en menos de 10 minutos Evitar baños prolongados en tina Aplicar crema hidratante en los primeros 3 minutos después de salir
La hidratación inmediata ayuda a restaurar la barrera cutánea, ya que la piel aún conserva humedad y absorbe mejor los emolientes.
Recomendación final
Si tu piel suele resecarse, irritarse o presentar picazón en invierno, reducir la temperatura del agua puede marcar una gran diferencia.
Las duchas tibias y cortas, junto con una buena crema hidratante, ayudan a conservar la piel más sana, flexible y protegida, incluso durante los meses fríos.
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