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Deficiencia de magnesio: cinco señales que pueden indicar niveles bajos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Identificar una deficiencia de magnesio no siempre es sencillo. Manifestaciones como cansancio, debilidad o molestias musculares son bastante comunes y pueden deberse a numerosas condiciones, por lo que no necesariamente indican que exista una carencia de este mineral.

Además, una ingesta insuficiente de magnesio durante un periodo corto generalmente no produce síntomas evidentes. Las manifestaciones suelen aparecer cuando los niveles disminuyen de forma importante o existen factores que favorecen una pérdida persistente del mineral.

Estas son algunas señales que pueden relacionarse con niveles bajos de magnesio, especialmente cuando son persistentes o aparecen varias al mismo tiempo.

1. Cansancio y debilidad

La fatiga y la debilidad pueden aparecer cuando existe una deficiencia significativa de magnesio. Este mineral participa en numerosas reacciones celulares y desempeña un papel importante en el metabolismo energético.

Sin embargo, sentirse cansado no es suficiente para sospechar una deficiencia. La falta de sueño, el estrés, la anemia, infecciones, alteraciones metabólicas y muchas otras enfermedades pueden producir síntomas similares.

Por ello, un cansancio persistente debe evaluarse considerando el contexto general de la persona y no atribuirse automáticamente a una falta de magnesio.

2. Calambres y espasmos musculares

Los calambres, espasmos, temblores y contracciones musculares involuntarias pueden aparecer cuando existe hipomagnesemia, debido a la participación del magnesio en el funcionamiento adecuado de los nervios y los músculos.

Aun así, un calambre ocasional no significa necesariamente que exista una deficiencia. El ejercicio intenso, la deshidratación, permanecer durante mucho tiempo en una misma posición y las alteraciones de otros electrolitos también pueden ocasionarlos.

La sospecha aumenta cuando los síntomas son frecuentes, persistentes o aparecen junto con otras manifestaciones compatibles.

3. Náuseas, vómitos y disminución del apetito

Los síntomas gastrointestinales también pueden presentarse cuando los niveles de magnesio son bajos. Entre ellos se encuentran las náuseas, los vómitos y la pérdida del apetito.

Además, puede existir un círculo que favorezca la deficiencia: enfermedades gastrointestinales o episodios prolongados de diarrea pueden provocar pérdidas de magnesio o dificultar su absorción.

Algunas enfermedades intestinales, como la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca, pueden aumentar el riesgo de presentar niveles insuficientes de este mineral.

4. Hormigueo o entumecimiento

Una deficiencia más marcada puede afectar la función neuromuscular y producir parestesias, es decir, sensaciones anormales como hormigueo, adormecimiento o sensación de “piquetes”, particularmente en las extremidades.

Sin embargo, las parestesias tienen numerosas causas. Problemas neurológicos, alteraciones metabólicas, compresión de nervios y deficiencias de otros nutrientes pueden producir síntomas similares.

Si el hormigueo es recurrente, se extiende, aparece acompañado de debilidad o persiste durante un periodo prolongado, es recomendable realizar una valoración médica.

5. Temblores y otras alteraciones neuromusculares

Los temblores y las contracciones musculares también pueden aparecer en personas con hipomagnesemia, especialmente cuando la disminución del mineral es importante.

En casos graves pueden desarrollarse complicaciones como convulsiones y alteraciones del ritmo cardíaco, situaciones que requieren atención médica inmediata.

Estos cuadros no deben manejarse simplemente aumentando por cuenta propia la cantidad de suplementos de magnesio, ya que es necesario identificar la causa y corregir las alteraciones asociadas.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

La deficiencia de magnesio es más probable en determinadas personas. Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran:

Enfermedades gastrointestinales que afectan la absorción.

Diabetes tipo 2, especialmente cuando existe una pérdida importante de glucosa por la orina.

Consumo excesivo y prolongado de alcohol.

Algunas enfermedades que provocan pérdidas de electrolitos.

Uso prolongado de determinados medicamentos.

Entre los fármacos que pueden favorecer niveles bajos de magnesio en determinadas circunstancias se encuentran algunos diuréticos, antibióticos y medicamentos que disminuyen la producción de ácido gástrico.

Por esta razón, encontrar uno de los síntomas descritos no es suficiente para establecer un diagnóstico. Es necesario considerar los antecedentes, la alimentación, los medicamentos y otras posibles enfermedades.

¿Cómo se diagnostica?

La sospecha clínica puede llevar a solicitar una medición de magnesio en sangre, que permite identificar la hipomagnesemia.

Además, una concentración baja de magnesio puede coexistir con alteraciones de otros electrolitos, particularmente potasio y calcio, por lo que el médico puede solicitar pruebas adicionales para determinar la magnitud del problema y buscar su causa.

Es importante recordar que una concentración normal de magnesio en sangre tampoco siempre refleja perfectamente las reservas totales del organismo, por lo que los resultados deben interpretarse junto con el contexto clínico.

¿Cuánto magnesio necesitamos?

En adultos, las necesidades diarias suelen encontrarse aproximadamente entre 310 y 420 mg, dependiendo principalmente de la edad y el sexo.

Una alimentación variada puede proporcionar cantidades importantes de este mineral. Entre sus principales fuentes se encuentran:

Frutos secos.

Semillas.

Legumbres.

Cereales integrales.

Verduras de hoja verde.

Algunos alimentos enriquecidos.

La mayoría de las personas puede obtener suficiente magnesio mediante una alimentación equilibrada. Sin embargo, quienes presentan problemas de absorción, pérdidas excesivas o determinadas enfermedades pueden necesitar una evaluación individualizada.

No todo cansancio o calambre significa falta de magnesio

La fatiga, los calambres, el hormigueo o los temblores son síntomas inespecíficos y pueden tener muchas causas diferentes. Por eso, no es recomendable asumir que existe una deficiencia ni comenzar suplementos en dosis elevadas sin una valoración adecuada.

Cuando los síntomas son persistentes o intensos, lo apropiado es buscar la causa. Si aparecen debilidad marcada, convulsiones, alteraciones del ritmo cardíaco o deterioro importante del estado general, se requiere atención médica.

El magnesio es esencial para el funcionamiento de músculos, nervios y numerosas reacciones metabólicas, pero su suplementación debe utilizarse de manera razonada y de acuerdo con las necesidades de cada persona.

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