Dengue grave: Por qué bajar la fiebre no siempre significa que estás curado

En un periodo con cifras sin precedentes, el dengue se ha posicionado como la enfermedad tropical más común en la Región de las Américas, superando los 9.3 millones de casos durante la primera mitad de 2024.
No obstante, pese a su elevada incidencia, expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierten que padecimientos como la malaria, la leishmaniasis visceral y la enfermedad de Chagas pueden ser mucho más mortales cuando no se diagnostican a tiempo.
En México, el panorama muestra un aumento constante de casos, impulsado por factores como la urbanización acelerada y los efectos del cambio climático.
El avance del dengue en México y América
La OPS señaló que los casos de dengue en 2024 ya superan el total registrado el año anterior. En el caso de México, investigaciones publicadas en Science Direct describen ciclos epidémicos que se repiten cada cuatro a seis años, con brotes cada vez más intensos.
Un error frecuente es pensar que el riesgo desaparece cuando baja la fiebre. En realidad, es en ese momento cuando pueden presentarse señales de alarma como dolor abdominal fuerte, vómitos persistentes o sangrado de encías, síntomas que pueden evolucionar hacia dengue grave con choque o afectación de órganos.
Malaria y leishmaniasis: menos casos, mayor letalidad
Aunque el dengue lidera en número de contagios, la malaria continúa siendo una de las enfermedades tropicales más mortales. De acuerdo con el World Malaria Report 2024, en 2023 se registraron alrededor de 597,000 fallecimientos a nivel mundial. Si bien África concentra la mayoría de los casos, la movilidad poblacional y zonas con transmisión localizada mantienen la vigilancia en México, donde sigue siendo prevenible pero peligrosa si no se trata oportunamente.
En tanto, la leishmaniasis visceral figura entre las más letales. La OMS advierte que, sin tratamiento, puede ser mortal en más del 95% de los pacientes. Sus manifestaciones —fiebre irregular, pérdida de peso, anemia y agrandamiento del hígado y el bazo— suelen confundirse con otros padecimientos, lo que retrasa el acceso a terapia adecuada.
El riesgo silencioso del Chagas
La enfermedad de Chagas afecta a más de 7 millones de personas en América Latina. Su gravedad radica en que puede permanecer asintomática durante años, hasta que aparecen complicaciones cardíacas o digestivas severas. Detectarla en fases tempranas es clave, ya que el tratamiento resulta mucho más complejo cuando el daño orgánico ya está avanzado.
Prevención y cuidados esenciales
Frente a este escenario, las autoridades sanitarias insisten en que eliminar criaderos del mosquito —cubrir, vaciar y lavar recipientes que acumulen agua— sigue siendo la medida preventiva más eficaz contra el dengue.
En cuanto al tratamiento, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que no deben usarse aspirina ni ibuprofeno ante sospecha de dengue, debido al riesgo elevado de hemorragias. El paracetamol y una adecuada hidratación con electrolitos son las recomendaciones básicas para evitar complicaciones.
Además, vigilar de cerca a personas con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión es fundamental para disminuir la mortalidad asociada a estas infecciones en México.
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