Descubren una proteína sanguínea que podría frenar el avance del cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas afecta cada año a más de 495.000 personas en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, y suele progresar sin manifestar síntomas evidentes, lo que complica su detección temprana y su tratamiento.
Se trata de uno de los tumores con mayor mortalidad, ya que en la mayoría de los pacientes se diagnostica en etapas avanzadas y suele responder de forma limitada a las terapias disponibles.
En este escenario, un grupo de científicos de Estados Unidos identificó que disminuir el fibrinógeno, una proteína presente en la sangre, podría frenar el desarrollo del cáncer pancreático. Además, esta reducción también ayudaría a limitar su capacidad de generar metástasis, especialmente en el hígado.
Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Gastroenterology, indicaron que al reducir el fibrinógeno en modelos animales los tumores disminuyeron de tamaño y su progresión se volvió considerablemente menos agresiva.
La investigación fue dirigida por Melissa Fishel, del Centro Integral de Cáncer Melvin y Bren Simon de la Universidad de Indiana. La científica explicó que cuando la fibrina —proteína que se forma a partir del fibrinógeno— no estaba presente, observaron una disminución notable tanto en el tumor principal como en las lesiones que se desarrollaban en el hígado. La primera autora del trabajo fue Nayela Chowdhury.
En el proyecto también participaron especialistas de varias instituciones, entre ellas la Universidad de Carolina del Norte, la Universidad de Columbia Británica, la Universidad Estatal de Luisiana, la Universidad de Illinois, la Universidad de Tulane y la Universidad de Oregón.
El cáncer de páncreas suele pasar desapercibido hasta que ya se ha diseminado. Además, muchos pacientes desarrollan coágulos sanguíneos durante la enfermedad. Investigaciones previas habían mostrado que los tumores pancreáticos acumulan fibrina, una proteína derivada del fibrinógeno que se produce en el hígado.
En un páncreas sano, la presencia de fibrina es casi inexistente. Por ese motivo, los científicos se plantearon si el fibrinógeno simplemente aparece junto al tumor o si en realidad contribuye a su crecimiento.
Para aclararlo, utilizaron ratones de la especie Mus musculus con cáncer de páncreas y aplicaron dos técnicas avanzadas destinadas a disminuir el fibrinógeno: oligonucleótidos antisentido y nanopartículas con ARN interferente. Estas herramientas ya se están evaluando para otras enfermedades y permiten reducir de manera específica ciertos componentes de la sangre.
El objetivo era determinar si el fibrinógeno favorece el crecimiento y la propagación del tumor o si su presencia es solo una consecuencia de la enfermedad.
Durante los experimentos, los investigadores analizaron el tamaño de los tumores, la cantidad de metástasis y los cambios en el entorno de las células cancerosas. En tres modelos animales derivados de pacientes observaron que, al disminuir el fibrinógeno, los tumores se redujeron y las metástasis en el hígado fueron menores.
El análisis de los tejidos también mostró menos fibrina dentro de los tumores y un aumento de fibroblastos restrictivos, células que parecían limitar la progresión del cáncer.
Incluso en tumores que ya estaban establecidos se registraron resultados similares: menor masa tumoral y menos metástasis hepáticas. Sin embargo, no se observaron cambios en la cantidad de metástasis en los pulmones, lo que sugiere que el fibrinógeno tendría un papel específico en el ambiente del páncreas y en las primeras etapas de la diseminación hacia el hígado.
El equipo también comprobó que la mayor parte del fibrinógeno presente en los tumores proviene del hígado y no de las propias células cancerosas.
Este descubrimiento abre la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para una enfermedad particularmente difícil de tratar. Los investigadores proponen que reducir los niveles de fibrinógeno —sin eliminarlos por completo— podría combinarse con la quimioterapia para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales.
Según explicó Fishel, dado que el fibrinógeno suele estar elevado en el cáncer de páncreas, la meta sería llevarlo nuevamente a niveles normales y no suprimirlo totalmente.
No obstante, los científicos también señalaron algunas limitaciones. Aunque el tumor se redujo, aumentaron otras proteínas que podrían ayudar a protegerlo, por lo que esta estrategia probablemente debería utilizarse junto con otros medicamentos.
Las técnicas para disminuir el fibrinógeno ya están siendo evaluadas en ensayos clínicos. El siguiente paso será probar su combinación con tratamientos como gemcitabina o FOLFIRINOX, un esquema de quimioterapia que combina cuatro fármacos.
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