Diez cambios de personalidad que podrían ser señales de demencia temprana

Las modificaciones en la conducta suelen ser una de las primeras señales de demencia. En algunas personas aparecen de manera paulatina y pasan desapercibidas al inicio; en otras, surgen de forma más brusca, según advierte la Alzheimer’s Society.
La organización recomienda estar atentos a cambios repentinos y consultar al médico, ya que una evaluación temprana facilita el diagnóstico oportuno.
La demencia es un trastorno que afecta el cerebro y ocasiona alteraciones en la memoria, el pensamiento y el comportamiento, como explica Race Against Dementia. Se trata de una condición progresiva que empeora con el tiempo y que, hasta el momento, no tiene cura.
Aunque el Alzheimer es la forma más conocida y la más frecuente, existen al menos 200 tipos distintos de demencia, cada uno con manifestaciones, causas y abordajes específicos.
Cambios de personalidad como señal de alerta
La psiquiatra Gill Livingston, profesora del University College London, señaló que ciertas transformaciones en la personalidad —a veces confundidas con crisis personales o con la menopausia— pueden ser indicios tempranos de deterioro cognitivo. Relató el caso de una mujer que modificó de manera llamativa su conducta habitual, mostrando actitudes más impulsivas y distantes con su entorno. Años después fue diagnosticada con demencia frontotemporal.
Para diferenciar un cambio circunstancial de algo más serio, Livingston sugiere comparar la reacción actual con la forma en que la persona solía afrontar situaciones similares en el pasado. Si la respuesta es completamente distinta a su patrón previo, podría tratarse de una menor resiliencia cerebral.
Señales que pueden estar asociadas a demencia
De acuerdo con la Alzheimer’s Society, las manifestaciones varían entre personas, pero algunas de las más frecuentes incluyen:
Menor sociabilidad. Investigaciones han observado que antes del deterioro cognitivo pueden disminuir rasgos como la extroversión, la amabilidad y la responsabilidad.
Dificultades con las finanzas y la resolución de problemas. Olvidar pagos, desorganizar presupuestos o cometer errores en cálculos sencillos puede ser una señal temprana. El neurólogo Winston Chiong, de la Universidad de California en San Francisco, explicó que la gestión del dinero implica múltiples áreas cerebrales, por lo que suele ser un indicador sensible de deterioro.
Pérdida de confianza. La disminución de la flexibilidad mental puede llevar al aislamiento, y la soledad incrementa el riesgo de demencia.
Problemas para planificar. Actividades cotidianas como cocinar siguiendo una receta o administrar gastos pueden volverse complejas y confusas.
Impulsividad creciente. Especialmente en la demencia frontotemporal, la pérdida de inhibición se relaciona con el deterioro de las regiones frontales del cerebro.
Cambios emocionales. Tristeza, ansiedad, irritabilidad o enojo frecuente sin causa clara.
Dificultades en el lenguaje. Problemas para encontrar palabras, seguir conversaciones o mantener el hilo de lo que otros dicen.
Menor afecto hacia los demás. Este rasgo también puede vincularse con depresión, condición que aumenta el riesgo de demencia si no se trata. Livingston destaca que tratar la depresión reduce significativamente ese riesgo.
Alteraciones del sueño. Según Clínica Mayo, los trastornos del sueño afectan hasta al 25% de quienes tienen demencia leve o moderada y hasta al 50% en casos graves. Puede haber insomnio, despertares frecuentes o somnolencia diurna excesiva.
Problemas al conducir. La Fundación Pasqual Maragall señala que en el Alzheimer pueden aparecer fallas en la orientación espacial y en el cálculo de distancias, lo que se traduce en pequeños choques, desobediencia de señales o maniobras bruscas.
Importancia del diagnóstico temprano
Detectar estos cambios a tiempo permite acceder antes a evaluación médica, tratamiento sintomático y apoyo para la persona y su entorno. Aunque la demencia no tiene cura, un diagnóstico precoz mejora la planificación del cuidado y la calidad de vida.
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