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El abordaje de la salud mental durante el embarazo es vital para la salud materna y fetal

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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En México, aproximadamente una de cada cinco mujeres experimenta síntomas de depresión o ansiedad durante el embarazo. Este hallazgo, reportado en un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Medicine, pone de relieve la importancia de prestar atención a la salud mental durante la gestación y de detectar activamente estos trastornos, ya que pueden afectar tanto a la madre como al bebé.

La psicóloga clínica Blanca Vianey Suárez Rico, especialista en psicología perinatal y coordinadora del proyecto OBESO (Origen Bioquímico y Epigenético del Sobrepeso y la Obesidad) del Instituto Nacional de Perinatología en la Ciudad de México, explicó que la investigación surgió a partir de una necesidad observada en la práctica clínica. En la consulta prenatal, señaló, es frecuente encontrar malestar emocional que muchas veces pasa inadvertido o se considera un aspecto normal del embarazo.

Suárez Rico, quien formó parte del equipo de investigadores, destacó que este estudio resulta especialmente relevante para México, ya que el control prenatal suele enfocarse principalmente en los aspectos biológicos, mientras que la salud mental recibe poca atención. Además, señaló que se habla mucho más de depresión posparto que de ansiedad durante el embarazo, a pesar de que esta última es bastante común.

La investigación se realizó mediante un análisis secundario de datos obtenidos del proyecto OBESO, un estudio que entre 2017 y 2021 dio seguimiento a una cohorte de mujeres embarazadas con el objetivo de evaluar cómo diversos factores influyen durante la gestación.

Para estimar la prevalencia de síntomas depresivos y de ansiedad, se analizaron datos de 288 mujeres con una edad promedio de 30 años, sin antecedentes de trastornos mentales ni enfermedades crónicas. Durante el segundo trimestre del embarazo, todas completaron la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) y el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI).

Los resultados mostraron que alrededor del 20 % de las participantes presentó síntomas depresivos y el 22 % manifestó síntomas de ansiedad. Además, un 12,8 % reportó experimentar ambos trastornos al mismo tiempo.

El análisis estadístico reveló que los factores asociados de forma independiente con un mayor riesgo de depresión fueron la presencia de ansiedad y tener un nivel educativo básico. En contraste, contar con estudios universitarios mostró un efecto protector. En el caso de la ansiedad, los factores de riesgo más relevantes fueron presentar síntomas depresivos y tener hijos.

Para Suárez Rico, estos resultados refuerzan la necesidad de actuar desde la práctica clínica. Aunque no le sorprendieron, porque reflejan lo que observa diariamente en consulta, considera que el estudio deja un mensaje claro: el control prenatal debe incluir no solo la vigilancia de parámetros físicos, sino también la evaluación del bienestar emocional.

La especialista subrayó que es necesario adoptar un enfoque integral y transdisciplinario. Incluso con preguntas breves o pruebas de detección simples es posible identificar a tiempo a las mujeres que requieren apoyo psicológico, algo especialmente importante en sistemas de salud con recursos limitados.

Por su parte, la psiquiatra Paola Pedraza Romero, especialista certificada en psiquiatría perinatal que trabaja en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Español de Ciudad de México y que no participó en el estudio, calificó la investigación como muy relevante. Señaló que la salud mental perinatal ha sido poco estudiada en el país y que este trabajo ayuda a comprender de manera objetiva la importancia de diagnosticar depresión y ansiedad durante una etapa clave del desarrollo. También destacó que el estudio cuenta con una metodología sólida y un tamaño de muestra adecuado para identificar estos trastornos.

A pesar de que la depresión y la ansiedad durante el embarazo constituyen problemas de salud pública que pueden afectar tanto a la madre como al bebé, históricamente han recibido poca atención. En la mayoría de los casos, la investigación y la atención clínica se han concentrado más en los trastornos que aparecen después del parto, como la depresión posparto.

Según Suárez Rico, esto ocurre porque los síntomas emocionales durante el embarazo suelen interpretarse como cambios hormonales normales, lo que contribuye a que el malestar psicológico, especialmente la ansiedad perinatal, pase desapercibido.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la salud mental de la madre puede influir también en el desarrollo del feto. Se ha observado una mayor probabilidad de parto prematuro, bajo peso al nacer e incluso dificultades en el desarrollo cognitivo, motor y del lenguaje en etapas posteriores.

Entre los posibles mecanismos que explican estas complicaciones se encuentran las respuestas fisiológicas al estrés materno, que involucran cambios endocrinos, metabólicos e inmunológicos que pueden afectar al feto. También influye el impacto que la depresión y la ansiedad pueden tener en los cuidados del embarazo, así como su relación con otras enfermedades que pueden aparecer durante la gestación, como hipertensión o diabetes.

La investigadora recordó que el embarazo forma parte de los primeros mil días de vida, un periodo fundamental para el desarrollo humano. Durante esta etapa, el bienestar emocional de la madre influye tanto en sus conductas de salud como en procesos biológicos vinculados al estrés, por lo que cuidar su salud mental también repercute directamente en la salud del bebé.

Por ello, mejorar la atención de la salud mental en el embarazo implica reconocer que la gestación no es solo un proceso biológico. También representa una experiencia psicológica compleja en la que las mujeres atraviesan cambios emocionales y sociales que deben ser atendidos de manera integral.

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