El agua salada potable aumenta el riesgo de hipertensión, concluye una revisión

Una revisión reciente de la evidencia científica señala que las personas que consumen agua potable con mayor contenido de sal presentan un riesgo más elevado de desarrollar hipertensión.
De acuerdo con un informe publicado en BMJ Global Health, la salinidad del agua podría ser un factor poco considerado en el aumento de la presión arterial, particularmente en comunidades ubicadas en zonas costeras.
Los investigadores hallaron que niveles más altos de sal en el agua se relacionan con un incremento del 26% en el riesgo de hipertensión, con asociaciones más claras y consistentes entre quienes residen cerca del mar.
El doctor Rajiv Chowdhury, especialista en salud global de la Universidad Internacional de Florida, explicó que aunque el aumento del riesgo puede parecer moderado a nivel individual, su impacto en salud pública es relevante cuando afecta a grandes poblaciones. De hecho, comparó este nivel de riesgo con otros factores cardiovasculares conocidos, como el sedentarismo, que eleva la probabilidad de hipertensión entre un 15% y un 25%.
Para llevar a cabo el análisis, el equipo combinó datos de 27 estudios previos que incluyeron a más de 74.000 personas de países como Estados Unidos, Bangladés, Vietnam, Kenia, Australia, Israel y varias naciones europeas.
Según la Asociación Americana del Corazón, la hipertensión se define a partir de cifras de 130/80 mmHg. El valor superior (sistólico) representa la presión en las arterias durante el latido cardíaco, mientras que el inferior (diastólico) corresponde a la presión entre latidos.
El estudio encontró que una mayor salinidad en el agua potable se asocia con un aumento promedio de 3,2 mmHg en la presión sistólica y de 2,8 mmHg en la diastólica.
La sal puede incorporarse al agua potable por distintas vías, pero en áreas costeras suele deberse a la infiltración de agua marina en los acuíferos subterráneos. Dado que más de 3.000 millones de personas viven en regiones cercanas a la costa, este fenómeno podría tener implicaciones amplias.
Aunque la alimentación continúa siendo la principal fuente de sodio para la mayoría de la población, Chowdhury señaló que en lugares con alta salinidad del agua, esta puede contribuir significativamente al consumo total. Por ello, recomendó revisar los reportes locales de calidad del agua cuando estén disponibles y mantener atención al sodio en la dieta, especialmente en personas que necesitan controlar su presión arterial.
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