El comercio regional cambia por empleo, consumo y tecnología

El comercio de cuatro regiones enfrenta bajas ventas, pérdida de empleos y cambios en el consumo, mientras surgen nuevos negocios.
Piedras Negras, Monclova y Saltillo viven una transformación comercial que ya se refleja en los negocios que cierran, los giros que pierden clientes y las actividades que comienzan a ocupar ese espacio. A este escenario se suma la Región Carbonífera, donde comerciantes reportan periodos prolongados de bajas ventas asociados al incremento en los gastos de las familias y a una menor capacidad de consumo.
El fenómeno tiene causas distintas, pero en las cuatro regiones el resultado es similar: el comercio está cambiando y los negocios deben adaptarse a nuevas condiciones económicas y de consumo.
En Piedras Negras, el principal indicador está en el empleo. El economista Héctor Rodríguez estima que durante los últimos 12 meses se perdieron alrededor de 2 mil 500 puestos de trabajo, cuando la ciudad necesitaría generar entre mil 500 y mil 600 empleos anuales solamente para incorporar a quienes llegan al mercado laboral.La pérdida de empleos también significa menos consumo. Rodríguez calcula que alrededor de 50 millones de pesos mensuales dejaron de circular en la economía local como consecuencia de la reducción de plazas laborales. El impacto alcanza restaurantes, tiendas, pequeños negocios y prestadores de servicios.El contraste con 2024 es marcado. En aquel momento se contabilizaban entre 350 y 400 vacantes sin cubrir en Piedras Negras; aproximadamente 60% correspondía a la industria maquiladora, 30% a servicios y turismo y 10% a profesionistas, técnicos y universitarios.Ahora, parte de los trabajadores que anteriormente buscaban oportunidades en las plantas se ha desplazado hacia el comercio. Sin embargo, la capacidad de estos establecimientos para absorber esa mano de obra es limitada.
En Monclova el cambio comercial está ligadoa la crisis de AHMSA. En Monclova, el cambio comercial está relacionado con el deterioro de la economía después de la crisis de Altos Hornos de México. El comercio organizado reporta ventas todavía entre 28% y 32% por debajo de los niveles registrados cuando AHMSA operaba, mientras que alrededor de 160 millones de pesos mensuales dejaron de circular en la ciudad tras el cierre de la acerera.El cambio también se observa en los giros. De acuerdo con la CANACO local, han perdido presencia negocios de calzado, vestido, belleza y clínicas de spa, mientras ganan terreno farmacias, abarrotes y establecimientos familiares.Pero el dato que mejor retrata el nuevo escenario es la informalidad. Actualmente, 61% del comercio de Monclova es informal y 39% formal, según el presidente de la Unión de Organismos Empresariales (UOE), Óscar Mario Medina. La cifra supera incluso el promedio nacional reportado por el dirigente, de 55% de informalidad, y contrasta con el escenario previo a la crisis acerera.
En la Cárbonífera el comportamiento es diferente. En la Región Carbonífera, el comportamiento comercial presenta otra dificultad: las bajas ventas se han extendido durante buena parte del año. Comerciantes atribuyen esta situación al incremento en los gastos de las familias y a una menor capacidad de consumo.La comerciante Ema Iglesias señaló que actualmente sus ventas representan aproximadamente 60% de lo que registraba años atrás, lo que significa una reducción cercana al 40%, aunque aclaró que esta comparación no corresponde específicamente al mismo periodo de 2025.Explicó que anteriormente los periodos de menor movimiento estaban más identificados, mientras que actualmente la llamada “cuesta de enero” parece extenderse durante diferentes meses del año, obligando a los comerciantes a administrar con mayor cuidado sus ingresos. “Todo está carísimo”, señaló al referirse al impacto que tienen en el consumo familiar los gastos de alimentación, servicios, electricidad y otros recibos.Iglesias indicó que el comportamiento de las ventas mejora durante temporadas específicas, como el regreso a clases, las celebraciones patrias, el 20 de noviembre y diciembre; sin embargo, posteriormente llegan periodos en los que el movimiento comercial disminuye.Ante este escenario, explicó que quienes llevan varios años establecidos conocen las temporadas de mayor y menor movimiento, por lo que procuran guardar recursos cuando existe una mayor circulación de dinero para enfrentar los meses de bajas ventas. La comerciante añadió que el consumo local continúa siendo importante para los pequeños negocios, mientras que algunos establecimientos buscan mantener precios accesibles para conservar a sus clientes y facilitar las compras de las familias.
En Saltillo, el desplazamiento tiene otra causa. La tecnología y los nuevos hábitos de consumo. Los videoclubes, casetas telefónicas y laboratorios de revelado fotográfico prácticamente desaparecieron, mientras los cibercafés registran una reducción superior al 60% durante la última década. El espacio dejado por esos negocios ha sido ocupado parcialmente por actividades como reparación de celulares, servicios digitales, puntos de entrega de compras por internet y servicios relacionados con la cadena industrial. El propio DENUE del INEGI permite identificar la actividad, ubicación y tamaño de los establecimientos económicos; su actualización basada en los Censos Económicos 2024 concentra información de más de seis millones de establecimientos en México.Pero Saltillo también enfrenta presión sobre negocios tradicionales. La CANACO local reportó durante 2026 disminuciones de entre 20% y 50% en ventas entre comercios afiliados. En el sector restaurantero, las ventas llegaron a caer entre 25% y 35% durante el regreso a clases.
Los cuatro casos muestran que no existe una sola explicación para el cambio comercial. Piedras Negras está absorbiendo el impacto de la reducción del empleo industrial; Monclova enfrenta las consecuencias de la pérdida de la actividad acerera y un crecimiento acelerado de la informalidad; la Región Carbonífera resiente una menor capacidad de compra de las familias, y Saltillo observa cómo la tecnología y los cambios en el consumo desplazan negocios tradicionales. El comercio, sin embargo, no desaparece: se sustituye. Donde antes había videoclubes aparecen servicios digitales; donde pierden terreno tiendas de vestido y calzado crecen farmacias y abarrotes; donde se reduce el empleo industrial, parte de los trabajadores busca refugio en pequeños negocios; y en la Carbonífera, los comerciantes recurren a temporadas de mayor movimiento para compensar los meses de bajas ventas. La transformación puede resumirse en cuatro señales: 2 mil 500 empleos menos en Piedras Negras, 61% de informalidad comercial en Monclova, ventas de alrededor de 60% de lo registrado años atrás en un comercio de la Región Carbonífera y más de 60% de reducción de cibercafés en Saltillo.Son señales distintas de un mismo cambio: el consumidor, el trabajador y el comercio de Coahuila ya no se comportan como hace una década. Con la colaboración de Edith Gámez de Monclova, Penélope Cueto de Saltillo y Melannie Flores de Región Carbonífera.
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