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El consumo de ultraprocesados puede elevar hasta un 65% el riesgo de morir por una enfermedad

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Cuando alguien elige una gaseosa o unas papas fritas, pocas veces piensa en el impacto que esos alimentos pueden tener sobre el corazón.

Sin embargo, un grupo de especialistas en cardiología de Europa reunió evidencia basada en millones de personas que muestra por qué el consumo de ultraprocesados puede representar un riesgo importante para la salud cardiovascular.

De acuerdo con expertos de la Sociedad Europea de Cardiología, las personas que consumen mayores cantidades de alimentos ultraprocesados podrían tener entre un 9% y un 65% más riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes los consumen en menor medida.

Los hallazgos fueron publicados en la revista European Heart Journal mediante un documento de consenso clínico que relaciona estos productos con una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas. Además, los especialistas ofrecieron recomendaciones tanto para profesionales de la salud como para la población general.

La investigación fue coordinada por Luigina Guasti y Marialaura Bonaccio junto con científicos de instituciones de Italia, España, Francia, Portugal, Suiza, Rumanía, Luxemburgo, Grecia y Eslovaquia.

Los autores revisaron más de 75 estudios prospectivos, es decir, investigaciones que siguieron a grupos de personas durante años para observar cómo evolucionaba su salud. Aunque la mayoría de los trabajos son observacionales y no permiten demostrar causalidad directa, sí muestran asociaciones consistentes entre el consumo de ultraprocesados y distintos problemas cardiovasculares.

Cómo influye la alimentación en la salud del corazón

Los alimentos ultraprocesados son productos elaborados industrialmente con ingredientes refinados, aditivos y compuestos artificiales, generalmente con bajo valor nutricional. Entre ellos se encuentran refrescos, cereales azucarados, carnes procesadas, yogures saborizados y comidas listas para calentar.

Este tipo de productos ha reemplazado progresivamente a las dietas tradicionales en muchos países. En Reino Unido, por ejemplo, más de la mitad de la energía diaria proviene de ultraprocesados, mientras que en Países Bajos la cifra supera el 60%. En contraste, países del sur de Europa como España e Italia registran porcentajes menores.

Los especialistas recuerdan que quienes consumen más ultraprocesados suelen presentar mayores tasas de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y colesterol elevado, todos factores estrechamente relacionados con enfermedades cardíacas.

Más ultraprocesados, mayor riesgo cardiovascular

Nueve de los trece grandes estudios analizados encontraron que un mayor consumo de ultraprocesados se relaciona con una mayor mortalidad por enfermedades del corazón. Dependiendo de la cantidad consumida, el incremento del riesgo osciló entre 9% y 65%.

Un estudio francés realizado con más de 105 mil adultos reveló que cada aumento del 10% en el consumo de ultraprocesados elevaba en un 12% el riesgo de enfermedad cardiovascular, incluso después de considerar factores como tabaquismo o sedentarismo.

En Estados Unidos, tres investigaciones de gran escala mostraron que las personas con mayor consumo tenían un 11% más riesgo de enfermedad cardiovascular y un 16% más probabilidad de padecer enfermedad coronaria.

Por su parte, un estudio realizado en Irán con 2,050 adultos encontró que quienes más ultraprocesados consumían tenían un 68% más riesgo cardiovascular respecto a quienes los consumían menos.

El problema va más allá del azúcar y las grasas

Los expertos señalaron que el daño no se limita únicamente al contenido de azúcar, grasa o sodio. Los aditivos utilizados para conservar, colorear o modificar el sabor también podrían alterar la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que participa en funciones inmunológicas y metabólicas.

Además, algunos empaques pueden liberar sustancias como bisfenoles, ftalatos y microplásticos, compuestos asociados con resistencia a la insulina y mayor riesgo de diabetes.

Los cardiólogos recomendaron incluir preguntas sobre el consumo de ultraprocesados en las consultas médicas, de forma similar a como se evalúan hábitos como fumar o el sedentarismo.

Una recomendación práctica mencionada en la publicación es revisar las etiquetas: si un producto contiene más de cinco ingredientes difíciles de reconocer o con nombres artificiales, probablemente sea ultraprocesado.

Recomendaciones para reducir el consumo

Los especialistas propusieron impulsar políticas públicas que mejoren el etiquetado frontal, limiten la publicidad dirigida a niños y faciliten el acceso a alimentos frescos en comunidades vulnerables.

En declaraciones sobre el tema, Victoria Tiscornia, investigadora de la Fundación Interamericana del Corazón, señaló que los hallazgos respaldan la evidencia sobre el impacto negativo de los ultraprocesados en la salud cardiovascular.

También destacó que el etiquetado frontal implementado en Argentina ha ayudado a la población a identificar productos con exceso de nutrientes críticos y ha influido en las decisiones de compra. Según la especialista, cualquier regulación futura en el marco del Mercosur debería priorizar la salud pública y mantener políticas respaldadas por evidencia científica.

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