El estudio de Harvard que revela el mecanismo que agrava los ataques de asma

Investigaciones recientes han aclarado cómo se intensifican las crisis de asma, al describir el mecanismo por el cual el estrechamiento de las vías respiratorias —conocido como broncoconstricción— activa un proceso que mantiene y agrava los síntomas.
Un estudio encabezado por la profesora asociada Jin-Ah Park en la Harvard T.H. Chan School of Public Health demostró que este fenómeno mecánico no solo dificulta la respiración, sino que también pone en marcha rutas celulares que prolongan e intensifican los episodios asmáticos. Los hallazgos, difundidos recientemente, podrían aportar nuevas estrategias para prevenir crisis severas y disminuir las muertes asociadas a la enfermedad.
¿Qué sucede en el cuerpo durante una crisis asmática?
En un ataque de asma se produce broncoconstricción: los músculos que rodean las vías respiratorias se contraen y reducen su calibre, lo que limita el flujo de aire. Esto ocasiona síntomas característicos como tos, silbidos al respirar, presión en el pecho y sensación de falta de aire.
Tradicionalmente, el asma se ha descrito como un trastorno inflamatorio crónico con episodios recurrentes de contracción bronquial. Gran parte de la investigación previa se había centrado en la activación de células inmunológicas e inflamatorias como el principal motor de la progresión de la enfermedad.
No obstante, este trabajo aporta una visión distinta. Park explicó que, aunque el asma implica inflamación y broncoconstricción repetida, la propia contracción constante de las vías aéreas puede, por sí misma, empeorar el cuadro clínico.
El ciclo oculto detrás del empeoramiento
El equipo identificó a la proteína Hic-5 como un componente clave en las células del epitelio respiratorio. Esta molécula actúa como intermediaria entre las fuerzas mecánicas generadas durante la broncoconstricción —como el aumento de presión y tensión celular— y la activación de señales bioquímicas que refuerzan la contracción.
En el laboratorio, los investigadores sometieron células del epitelio bronquial humano a presiones similares a las de un ataque asmático. Detectaron que esta tensión estimula la producción de Hic-5, lo que favorece la formación de fibras internas de tensión y activa señales que perpetúan el cierre de las vías aéreas.
Cuando bloquearon la expresión de Hic-5, la señalización asociada a la broncoconstricción disminuyó notablemente. Además, mediante análisis informáticos de datos genéticos y su validación con información clínica de personas con asma, confirmaron la relevancia de este mecanismo.
Estos resultados muestran que el simple acto mecánico de estrechar las vías respiratorias puede activar circuitos celulares que empeoran el episodio, convirtiendo la broncoconstricción en un factor activo en la progresión del asma y no solo en una consecuencia de la inflamación.
Implicaciones para el tratamiento
El asma afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Aunque existen terapias enfocadas en controlar la inflamación y la respuesta inmunitaria, hasta una cuarta parte de los pacientes no responde adecuadamente a los tratamientos convencionales.
El informe 2024 de la Global Initiative for Asthma estima cerca de mil muertes diarias relacionadas con esta enfermedad. Cuando la broncoconstricción no se maneja eficazmente, el riesgo de complicaciones graves aumenta considerablemente.
Según Park, centrarse únicamente en la inflamación podría no ser suficiente para controlar por completo la contracción de las vías respiratorias durante una crisis. Por ello, el equipo plantea la necesidad de desarrollar terapias que interrumpan la conexión entre el estímulo mecánico y la respuesta celular.
Este enfoque también sería especialmente relevante en casos donde la broncoconstricción se desencadena por infecciones virales, como el rinovirus o el virus sincitial respiratorio. Atacar este circuito podría reducir la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones, ofreciendo nuevas alternativas terapéuticas para quienes viven con asma en todo el mundo.
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