El sarampión no es la única enfermedad en aumento

El sarampión no es la única enfermedad prevenible mediante vacunación que actualmente genera preocupación.
Las autoridades sanitarias del estado de Maryland emitieron una alerta tras detectar un incremento en los casos de paperas. Hasta el 19 de febrero se habían reportado 26 casos en lo que va del año, de los cuales 19 están confirmados y siete son probables, según el Departamento de Salud de Maryland. A nivel nacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. informaron que, hasta finales de febrero, 11 jurisdicciones habían registrado 34 casos.
Antes de que se introdujera la vacuna, las paperas eran una enfermedad infantil bastante común en Estados Unidos. Sin embargo, tras la aprobación de la primera vacuna por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. en 1967, la vacunación provocó una caída drástica en los contagios. Los registros muestran que los casos pasaron de 152,209 en 1968 a solo 231 en 2003, de acuerdo con los CDC.
A pesar de este éxito, desde 2006 se han observado nuevamente brotes y un aumento de casos, lo que ha generado preguntas sobre por qué continúan ocurriendo y quiénes podrían estar en mayor riesgo.
Para responder a estas dudas, la cadena CNN consultó a la doctora Leana Wen, especialista en medicina de emergencias y profesora clínica asociada en la Universidad George Washington, quien además fue comisionada de salud de la ciudad de Baltimore.
La médica explicó que las paperas son una infección viral causada por el virus de las paperas, perteneciente a la familia de los paramixovirus. Esta enfermedad afecta principalmente a las glándulas salivales, en particular a las glándulas parótidas, ubicadas delante y debajo de las orejas. El virus se transmite mediante gotículas respiratorias y saliva, por lo que puede propagarse cuando una persona infectada tose, estornuda, habla o comparte bebidas y utensilios.
Un aspecto que complica el control de esta infección es que las personas pueden contagiar antes de saber que están enfermas. Generalmente, los individuos son contagiosos varios días antes de que aparezca la inflamación de las glándulas y hasta aproximadamente cinco días después. Por ello, en entornos donde hay contacto cercano —como hogares, escuelas, equipos deportivos o residencias universitarias— el virus puede propagarse con rapidez.
El síntoma más característico de las paperas es la inflamación de una o ambas glándulas parótidas, lo que provoca mejillas hinchadas y dolor o sensibilidad en la mandíbula. Esta hinchazón suele acompañarse de síntomas generales como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y pérdida del apetito. Algunas personas también experimentan dolor al masticar o al tragar.
Los síntomas suelen manifestarse entre dos y tres semanas después de la exposición al virus. En los niños pequeños, la enfermedad generalmente es leve: algunos presentan únicamente fiebre baja y una leve inflamación, y en otros casos no aparecen síntomas, lo que hace que muchas infecciones pasen desapercibidas.
En cambio, los adolescentes y adultos tienden a presentar síntomas más intensos y mayor riesgo de complicaciones. La inflamación puede ser más dolorosa, la fiebre más elevada y los síntomas generales —como el cansancio— más marcados. Por esta razón, los brotes en escuelas secundarias y universidades suelen recibir especial atención.
Aunque muchas personas se recuperan sin problemas a largo plazo, las paperas pueden provocar complicaciones serias. Una de las más conocidas es la orquitis, que consiste en la inflamación de los testículos. Esta condición puede causar dolor considerable y, en casos poco frecuentes, afectar la fertilidad.
En las mujeres también pueden presentarse complicaciones como ooforitis, inflamación de los ovarios, o mastitis, inflamación del tejido mamario. Estas afecciones suelen ser incómodas, aunque rara vez provocan consecuencias permanentes.
El virus también puede afectar al sistema nervioso central. En algunos casos aparece meningitis, que es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Más raramente puede desarrollarse encefalitis, inflamación del cerebro que puede ser potencialmente mortal. Otra complicación poco común pero grave es la pérdida permanente de la audición. Las personas no vacunadas tienen el mayor riesgo tanto de infección como de complicaciones.
En cuanto al tratamiento, la doctora Wen explicó que no existe un antiviral específico contra el virus de las paperas. El manejo es principalmente sintomático, es decir, se centra en aliviar las molestias mientras el organismo combate la infección. Esto incluye reposo, buena hidratación y el uso de analgésicos de venta libre, como acetaminofén o ibuprofeno, para disminuir la fiebre y el dolor. Además, las compresas frías o calientes pueden ayudar a reducir la inflamación de las glándulas.
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