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El trasvase de la presa Don Martín agrave crisis hídrica

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Alberto Solís / El Tiempo
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Comunidades de Juárez enfrentan escasez, mientras la extracción de agua impacta la economía local, pesca y actividades clave en la región.

La presa Venustiano Carranza, conocida como Don Martín, atraviesa momentos críticos al registrar niveles bajos de almacenamiento, mientras continúa el trasvase de agua hacia el estado de Nuevo León, generando preocupación social, económica y ambiental en la Región Carbonífera.

Desde las primeras horas del jueves 26 de marzo, el silencio habitual del embalse comenzó a romperse con un sonido inusual: el del agua en movimiento. No se trataba de lluvias —ausentes desde hace años—, sino de la apertura para el traslado del recurso hídrico, una decisión tomada fuera del ámbito local y que ha reavivado el malestar entre los habitantes.

Se estima que el trasvase podría alcanzar hasta 10 millones de metros cúbicos, en un contexto donde la presa presenta cada vez más azolve y menor capacidad real de almacenamiento.

Nivel crítico y sequía prolongada

El nivel actual de la presa genera incertidumbre. Mientras reportes técnicos lo sitúan entre el 18 y el 25 por ciento de su capacidad, habitantes y usuarios del embalse aseguran que la cifra es menor debido al azolve acumulado tras más de cinco años de sequía persistente.

El deterioro es visible: suelos agrietados, zonas fangosas y vehículos que quedan atascados en los accesos cercanos al embalse reflejan la gravedad del problema. Incluso operadores turísticos del área han advertido sobre las condiciones del terreno, recomendando precaución a los visitantes.

La presa Venustiano Carranza cuenta con una capacidad de 1,313 hectómetros cúbicos, destinada principalmente al riego agrícola en más de 29 mil hectáreas entre Coahuila y Nuevo León. Su infraestructura incluye 26 compuertas radiales y una capacidad de descarga de hasta 6,600 metros cúbicos por segundo, lo que la convierte en una obra clave para la región norte del país. Sin embargo, hoy ese potencial contrasta con una realidad marcada por la escasez.

Impacto directo en pescadores

La inconformidad no se ha hecho esperar. Pescadores comerciales, aniegueros y comerciantes locales han alzado la voz ante lo que consideran una medida inoportuna e injusta. Para muchas familias, la presa no es solo un cuerpo de agua, sino su principal fuente de ingresos.

Cada jornada con niveles bajos representa redes más vacías, menor producción y una creciente incertidumbre económica. La ciudadana Hannia Saucedo Rangel expresó la preocupación que se vive en la comunidad pesquera: “El nivel del agua ya no alcanza para trabajar”, una frase que resume el sentir de quienes dependen directamente de la actividad.

“¿Qué nos van a quitar?”, cuestionan pescadores que han vivido por generaciones de este oficio. La pesca, además de sustento, forma parte de la identidad cultural de Juárez y sus comunidades cercanas.

Postura municipal y contexto legal

La alcaldesa Lily Quiñones calificó como lamentable el panorama actual, luego de recibir la notificación por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sobre el inicio del trasvase.

Explicó que este tipo de extracciones no son nuevas, ya que responden a compromisos establecidos desde 1944. Sin embargo, reconoció que la situación actual vuelve más delicada la decisión.

“Es algo que históricamente ha ocurrido en distintas administraciones, pero hoy duele más por el nivel tan bajo que tenemos”, señaló. Precisó que la notificación recibida fue de carácter informativo y no detalló volúmenes específicos, lo que también ha generado inquietud entre la población.

La edil subrayó que, aunque la decisión no depende del municipio, el impacto es directo para comunidades como el ejido Álamos y otras zonas que dependen del embalse.

Semana Santa y economía en riesgo

El contexto se vuelve aún más complejo ante la cercanía del periodo vacacional de Semana Santa, una de las temporadas más importantes para la economía local.

La presa Don Martín suele convertirse en punto de encuentro para familias, visitantes y comerciantes, generando una derrama económica significativa. Eventos como el tradicional Pescado Fest representan una oportunidad clave para la reactivación económica.

A pesar de las condiciones actuales, la administración municipal confirmó que las actividades programadas se mantienen, en un esfuerzo por sostener la dinámica social y económica de la región.

No obstante, la incertidumbre persiste. Comerciantes y prestadores de servicios temen que el bajo nivel del agua afecte la afluencia de visitantes.

Hoy, la presa Don Martín enfrenta una paradoja compleja: mientras su agua se traslada para cumplir compromisos internacionales, las comunidades que dependen de ella ven reducido su sustento. El trasvase ha reavivado una discusión urgente sobre la gestión del agua en tiempos de crisis climática, donde la sequía y el cambio ambiental ya no son escenarios futuros, sino una realidad palpable.

Más allá de lo técnico o lo legal, lo que está en juego es el equilibrio de una comunidad que ha resistido durante años condiciones adversas. La presa no solo representa un recurso natural, sino una forma de vida y en medio de esta crisis, la exigencia es clara: encontrar un balance entre los acuerdos globales y las necesidades locales, antes de que el nivel del agua —y con él, el de toda una región— siga descendiendo.

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