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El tratamiento mínimamente invasivo para pacientes con patologías prostáticas

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La urología vive una etapa de cambio impulsada por la adopción de tecnologías innovadoras que están redefiniendo el tratamiento de enfermedades comunes en los hombres.

En Colombia, donde el cáncer de próstata sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en varones mayores de 50 años, una herramienta médica de última generación ha empezado a transformar de forma notable el abordaje del agrandamiento benigno de la próstata, afección que impacta a más del 80 % de los hombres en ese rango de edad.

Desde hace menos de un año, el país incorporó la enucleación prostática con láser de Tulio (Thulium), un procedimiento mínimamente invasivo que permite tratar la hiperplasia prostática benigna sin necesidad de cirugía abierta. Esta técnica ofrece beneficios frente a los métodos tradicionales, como mayor exactitud quirúrgica, mejor control del sangrado, menor tiempo con sonda urinaria y una recuperación considerablemente más rápida.

El láser posibilita la extracción precisa del tejido prostático que bloquea el flujo de orina, responsable de muchos de los síntomas urinarios que afectan la calidad de vida. En numerosos casos, la intervención puede realizarse de manera ambulatoria, lo que disminuye la estancia hospitalaria y facilita un pronto regreso a las actividades habituales.

Uno de los avances más relevantes es que esta técnica puede aplicarse en pacientes que antes representaban un mayor riesgo quirúrgico. Incluso hombres con enfermedades cardiovasculares o bajo tratamiento anticoagulante pueden beneficiarse de este procedimiento, ampliando así las opciones terapéuticas seguras y efectivas.

De acuerdo con el doctor Milton Augusto Salazar Rey, jefe del Departamento de Urología de la Clínica FOSCAL, este desarrollo marca un antes y un después en la cirugía prostática. La posibilidad de intervenir con mayor precisión y menor impacto físico supone un cambio significativo en el tratamiento de una condición muy frecuente en la población masculina adulta. Además, la disminución de complicaciones y la recuperación más rápida no solo aportan beneficios clínicos, sino que también mejoran el bienestar emocional del paciente al reducir el temor asociado a cirugías invasivas y largas convalecencias.

Sin embargo, los especialistas recalcan que los avances tecnológicos no sustituyen la importancia de la prevención. El cáncer de próstata, otra enfermedad que afecta esta glándula, puede resultar mortal si no se detecta a tiempo. A diferencia de la hiperplasia prostática benigna, suele avanzar sin síntomas en sus fases iniciales, lo que complica su diagnóstico temprano.

Uno de los mayores desafíos continúa siendo cultural: muchos hombres acuden al médico solo cuando presentan molestias urinarias evidentes, lo que en casos oncológicos puede implicar diagnósticos en etapas avanzadas y menores probabilidades de curación.

Las guías médicas recomiendan iniciar los controles prostáticos a partir de los 50 años en hombres sin factores de riesgo y desde los 40 en quienes tienen antecedentes familiares o son afrodescendientes. Estos chequeos permiten detectar alteraciones de manera oportuna y aumentar las opciones de tratamiento exitoso.

A este enfoque preventivo se suma el uso cada vez más frecuente de pruebas genéticas, que ayudan a identificar riesgos compartidos con otros tipos de cáncer y a planificar un seguimiento personalizado. Esta visión impulsa una medicina más predictiva, en la que las decisiones clínicas se adaptan al perfil individual de cada paciente.

Para el doctor Salazar Rey, el mensaje principal trasciende la tecnología: el verdadero progreso radica en asumir la prevención como una herramienta esencial para salvar vidas.

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