Estudio reveló un efecto poco conocido de un grupo de fármacos para bajar de peso

Los agonistas del receptor GLP-1, fármacos inyectables cada vez más utilizados para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2, han sido vinculados con un efecto secundario poco difundido: la caída del cabello. Así lo indica una revisión sistemática reciente publicada en la revista Science Progress, elaborada por investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de California, quienes analizaron la evidencia disponible sobre este fenómeno.
El estudio, encabezado por especialistas en dermatología, encontró que medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida presentan un riesgo aproximadamente tres veces mayor de provocar pérdida capilar en comparación con placebo. En términos de incidencia, se reportaron 6 casos por cada 1,000 pacientes-año en usuarios de estos fármacos, frente a 0.8 en los grupos de control. Aunque se trata de un evento poco frecuente, los autores destacan su relevancia por el impacto que puede tener en la calidad de vida y en la adherencia al tratamiento.
No obstante, también señalaron que no hay evidencia consistente de daño permanente en los folículos pilosos. En la mayoría de los casos, la caída del cabello es temporal y tiende a resolverse por sí sola.
En cuanto a los tipos de alopecia asociados, los más comunes fueron el efluvio telógeno —una pérdida capilar repentina y generalmente reversible— y la alopecia androgénica, de origen genético. Entre los fármacos analizados, la semaglutida mostró una relación con la dosis: en cantidades bajas el efecto es raro, pero aumenta con dosis más altas, como las utilizadas en el tratamiento de la obesidad. Por su parte, la tirzepatida, que suele generar una mayor pérdida de peso, se relacionó con mayor frecuencia con el efluvio telógeno.
El análisis también identificó que las mujeres presentan mayor probabilidad de experimentar este efecto adverso, especialmente si hay antecedentes personales o familiares de alopecia. Asimismo, el riesgo se incrementa en personas que pierden peso rápidamente. En contraste, otros agonistas del receptor GLP-1 como liraglutida, dulaglutida, lixisenatida y exenatida mostraron una menor asociación con la caída del cabello.
Los investigadores sugieren que este efecto tiene un origen multifactorial. Entre las posibles causas destacan los cambios metabólicos derivados de la pérdida rápida de peso, la restricción calórica y las alteraciones hormonales. Además, puede haber deficiencias temporales de nutrientes como vitamina D, hierro, calcio y proteínas, similares a las observadas en personas que se someten a cirugía bariátrica o dietas muy estrictas.
El efluvio telógeno, el tipo más frecuente, suele aparecer entre dos y tres meses después de iniciar el tratamiento. Aun así, en la mayoría de los casos es reversible y no implica daño permanente.
Como recomendación, los especialistas sugieren informar a los pacientes sobre este posible efecto antes de iniciar el tratamiento, así como llevar un seguimiento nutricional adecuado para evitar deficiencias. Si la caída del cabello persiste más de seis a nueve meses, se acompaña de inflamación o genera dudas diagnósticas, se recomienda acudir con un dermatólogo.
También se puede considerar ajustar la dosis o suspender temporalmente el medicamento en casos de pérdida capilar significativa o asociada a una pérdida de peso excesiva. En general, los expertos coinciden en que este efecto secundario suele ser manejable y no impide que los pacientes continúen beneficiándose del tratamiento bajo supervisión médica adecuada.
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