Exceso de transporte de personal colapsa la movilidad en Coahuila

En Monclova y Frontera operan 6,488 camiones de personal para 257,920 trabajadores, con una relación cercana de 3 asientos por usuario. Aunque el indicador es menor que en otras regiones, la movilidad se concentra en horas pico.
El crecimiento del transporte de personal en Coahuila ha dejado de ser únicamente un reflejo del dinamismo industrial para convertirse en un problema estructural de movilidad que exige revisión urgente.
Las cifras no solo muestran expansión, sino un desequilibrio evidente entre la oferta de unidades y la demanda real de trabajadores, lo que ha derivado en una sobrepoblación de camiones con efectos directos en la vida urbana.
Números
Actualmente, el estado cuenta con 851 mil 535 trabajadores formales registrados, mientras que la flota de transporte de personal alcanza 160 mil 122 unidades.
Bajo un promedio de 40 asientos por camión, esto representa una capacidad de más de 6 millones 404 mil espacios disponibles, lo que equivale a 7.5 lugares por cada trabajador.
Este dato, por sí solo, revela un sistema sobredimensionado. En 2020, Coahuila registraba 114 mil 809 camiones; para 2024, el incremento fue de 39.47%, superando ampliamente el ritmo de crecimiento del empleo formal. Este desbalance se distribuye de forma desigual en las regiones del estado, pero mantiene un patrón común: más unidades que usuarios potenciales.
En la región sureste, donde se concentran Saltillo y Ramos Arizpe, operan 113 mil 302 camiones para 364 mil 468 trabajadores. La proporción alcanza 12.43 asientos por persona, la más alta del estado. Aquí, el auge industrial ha impulsado la contratación masiva de transporte privado, pero sin una planeación integral que regule su crecimiento.
La región norte, con ciudades como Piedras Negras y Ciudad Acuña, muestra el incremento más acelerado: 79.79%, al pasar de 13 mil 268 a 23 mil 855 unidades. Con 10 mil 532 trabajadores, la capacidad alcanza 954 mil 200 asientos, es decir, 8.63 por cada empleado.
En La Laguna, encabezada por Torreón, la flota creció 56.08%, alcanzando 14 mil 225 camiones para 258 mil 586 trabajadores, con una relación de poco más de 6 asientos por persona.
La Región Centro, donde se ubican Monclova y Frontera, refleja un comportamiento más contenido pero no exento de presión. Aquí el número de unidades pasó de 4 mil 965 a 6 mil 488, un crecimiento de 29.87%. Con 257 mil 920 trabajadores, la proporción ronda los 3 asientos por persona. Aunque el indicador es menor respecto a otras regiones, la dinámica urbana muestra saturación en horarios pico, especialmente en accesos industriales y corredores laborales.
Por su parte, la región carbonífera, con municipios como Sabinas y Nueva Rosita, también presenta expansión, con una capacidad estimada de 91 mil 680 asientos para 33 mil 372 trabajadores, casi 3 por persona. Más allá de los números, el fenómeno revela un problema de fondo: la falta de articulación entre el crecimiento industrial y la planeación urbana. El nearshoring detonó la llegada de empresas que, ante la debilidad del transporte público, optaron por desarrollar esquemas propios de traslado. Sin embargo, esta solución individual generó un efecto colectivo adverso: la saturación de vialidades, el aumento de emisiones y una movilidad fragmentada. En ciudades como Saltillo, donde circulan miles de camiones diariamente, la congestión es constante. En el corredor industrial de Monclova–Frontera, la presión se concentra en horarios matutinos y vespertinos, cuando coinciden entradas y salidas laborales, evidenciando un sistema que opera al límite pese a la aparente sobreoferta. El problema no es solo técnico, también es de conciencia pública y política. Durante años, el crecimiento de estos sistemas se percibió como una solución eficiente para la industria, sin considerar sus efectos acumulativos. Hoy, la evidencia obliga a replantear esa visión.
Colaboración de Edith Gámez.
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