Extracción de grasa bucal: riesgos de envejecimiento prematuro y asimetría

La bichectomía se ha posicionado como uno de los procedimientos más comentados en la estética facial moderna. Su objetivo es estilizar el rostro mediante la extracción de la grasa profunda de las mejillas, lo que permite resaltar la zona debajo de los pómulos y conseguir facciones más marcadas.
No obstante, más allá de los resultados estéticos inmediatos, los especialistas advierten que, sin una valoración adecuada, esta cirugía puede provocar cambios permanentes. Entre ellos destacan la pérdida de armonía facial y un envejecimiento visual anticipado con el paso de los años.
La intervención consiste en retirar el tejido graso de la parte baja de las mejillas, generalmente a través de una incisión dentro de la boca o como complemento de otras cirugías faciales. Como esa grasa no vuelve a formarse, los efectos son definitivos, lo que explica tanto su atractivo como sus riesgos.
En los últimos años, su popularidad ha crecido impulsada por la tendencia de buscar rostros más delgados y definidos. Sin embargo, cirujanos plásticos señalan que se trata de una de las técnicas estéticas más utilizadas en exceso, precisamente porque no todos los pacientes tienen la anatomía adecuada para obtener un buen resultado.
La clave está en la selección del candidato. Personas con mejillas naturalmente redondeadas pueden beneficiarse, pero en rostros delgados o en pacientes jóvenes el retiro de esta grasa puede generar una pérdida excesiva de volumen con el tiempo, favoreciendo una apariencia hundida o menos juvenil.
Desde el punto de vista clínico, el procedimiento exige gran precisión, ya que en esa zona pasan estructuras delicadas como ramas del nervio facial y el conducto salival. Un error puede ocasionar asimetrías, debilidad muscular e incluso alteraciones temporales en la movilidad facial.
Otro de los puntos que más preocupa a los expertos es el efecto a largo plazo. La grasa bucal funciona como una reserva natural que aporta juventud al rostro; al eliminarla, y sumarse luego la pérdida normal de volumen por envejecimiento o adelgazamiento, pueden hacerse más visibles arrugas, surcos y un aspecto de rostro “vacío”.
Por eso, los especialistas recomiendan priorizar siempre un enfoque conservador. Más que vaciar las mejillas, el objetivo debe ser preservar el equilibrio del contorno facial y mantener suficiente soporte para que el rostro siga viéndose natural con los años.
En definitiva, la bichectomía puede ofrecer buenos resultados en casos bien seleccionados, pero requiere una evaluación personalizada y expectativas realistas. Comprender que la grasa extraída no se recupera es fundamental antes de tomar una decisión, ya que el deseo de un rostro más definido hoy podría traducirse en signos de envejecimiento prematuro en el futuro.
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