Frontera de Coahuila enfrenta reto de modernizar su infraestructura ante el auge del comercio internacional
Frontera de Coahuila enfrenta reto de modernizar su infraestructura ante el auge del comercio internacional.

El dinamismo que ha registrado el comercio en la franja fronteriza de Coahuila durante los últimos años ha colocado a la región ante un desafío clave: actualizar y ampliar su infraestructura para no perder competitividad frente a otros cruces estratégicos del país. El incremento constante en el flujo de mercancías y vehículos de carga ha superado ya los mil cruces diarios, una cifra que evidencia la presión creciente sobre los puentes internacionales y las rutas fiscales existentes.
Este panorama fue expuesto por el empresario Morris Libson, quien subrayó que el crecimiento comercial no puede sostenerse sin inversiones paralelas en infraestructura logística y aduanera. A su consideración, la frontera norte de Coahuila se encuentra en una etapa decisiva, en la que la planeación y ejecución de proyectos será determinante para responder a las nuevas exigencias del comercio exterior.
Libson destacó que actualmente se llevan a cabo gestiones tanto del lado mexicano como del estadounidense para ampliar la capacidad operativa del Puente Internacional II. En el caso de Eagle Pass, explicó que ya se cuenta con los permisos necesarios para avanzar en la ampliación de carriles, lo que representa un paso importante para agilizar los cruces y reducir los tiempos de espera que hoy afectan a transportistas y empresas.
Del lado de Piedras Negras, añadió, se trabaja en el desarrollo de un proyecto integral de mejora de la ruta fiscal, el cual permitiría un tránsito más eficiente del transporte de carga desde y hacia los puentes internacionales. Este tipo de adecuaciones, señaló, no solo impactan en la velocidad del cruce, sino también en la seguridad y en la capacidad de atraer nuevas inversiones.
El empresario también se refirió al denominado Puente Verde y al estudio de viabilidad anunciado por la ciudad de Eagle Pass. Consideró acertada la decisión de realizar un análisis económico y técnico antes de avanzar en una obra de esta magnitud, ya que permitirá dimensionar con claridad la demanda real y el impacto que tendría en la región. De acuerdo con su visión, la frontera de Coahuila se perfila a enfrentar una dinámica similar a la que hoy se vive en Nuevo Laredo, uno de los principales puntos de intercambio comercial del país.
Libson enfatizó que el crecimiento del comercio no es un fenómeno aislado, sino parte de una reconfiguración más amplia de las cadenas logísticas, impulsada por el nearshoring y la relocalización de empresas que buscan cercanía con el mercado estadounidense. En ese contexto, advirtió que no basta con reconocer el potencial de la región; es indispensable acompañarlo con infraestructura moderna y suficiente.
Asimismo, señaló que una frontera eficiente genera beneficios que van más allá del sector empresarial, al traducirse en mayor actividad económica, generación de empleos y fortalecimiento de los ingresos locales. Sin embargo, advirtió que, si no se atienden los cuellos de botella actuales, el crecimiento podría estancarse o desviarse hacia otros cruces con mejores condiciones.
Finalmente, el empresario hizo un llamado a mantener la coordinación entre autoridades, iniciativa privada y gobiernos de ambos países, con el objetivo de acelerar los proyectos estratégicos y asegurar que la frontera de Coahuila esté preparada para la demanda que se avecina. A su juicio, el momento actual representa una oportunidad que no debe desaprovecharse, pero que exige decisiones oportunas y visión de largo plazo.
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