Ganaderos invierten en protección contra el gusano barrenador

Ganaderos de Coahuila y Texas invierten entre 150 y 300 pesos mensuales por cabeza para proteger al ganado del gusano barrenador. Las pérdidas pueden superar los 2,800 pesos por animal debido a baja de peso y afectaciones productivas.
El resurgimiento del gusano barrenador del ganado en México ha encendido alertas sanitarias y económicas en el sector pecuario.
Productores enfrentan costos crecientes en prevención, control y tratamiento, mientras autoridades intensifican acciones para contener una plaga que amenaza la rentabilidad y la sanidad animal en diversas regiones.
Costos
El avance del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) representa una carga económica significativa para los productores pecuarios, particularmente en zonas con presencia activa o riesgo de brote. De acuerdo con estimaciones técnicas y datos de autoridades sanitarias, el gasto mensual por cabeza puede oscilar entre 150 y 300 pesos, considerando medidas preventivas, tratamiento de heridas y costos operativos. A este monto se suman egresos adicionales como el Certificado Zoosanitario de Movilización, cuyo costo varía entre 50 y 100 pesos por animal, obligatorio bajo el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal activado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Amplian
En términos anuales, mantener un bovino protegido implica una inversión estimada de entre 1,100 y 2,500 pesos por cabeza, incluyendo vacunas, antiparasitarios, insecticidas, atención veterinaria y capacitación del personal. Tan solo en medicamentos y curaciones, los productores deben aplicar larvicidas, sprays y pomadas de forma constante, especialmente en heridas derivadas de prácticas como castración, marcaje o descorne. El impacto no se limita a costos directos. De acuerdo con referencias de organismos internacionales como la FAO, el tratamiento promedio por animal ronda los 227.66 pesos, pero las pérdidas indirectas —como disminución de peso, menor producción de leche y mortalidad— pueden elevar considerablemente el daño económico. Se estima que un bovino puede perder hasta 20 kilogramos de peso, lo que equivale a aproximadamente 2,800 pesos, además de reducciones productivas de entre 5% y 10% anual en zonas infestadas.
Problema
La gravedad del problema ha sido advertida también en Estados Unidos. El Departamento de Agricultura de ese país calcula que un brote podría generar pérdidas por 732 millones de dólares anuales para los ganaderos y un impacto económico de hasta 1,800 millones de dólares en Texas. “Es un problema de bienestar animal, de transporte y también comercial; en general, no tiene nada de bueno”, afirmó Gaby Maier, especialista en salud y producción bovina de la Facultad de Veterinaria de UC Davis, al referirse al impacto del parásito. Por su parte, Brooke Latack, asesora ganadera de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California, señaló que “existe una preocupación real entre productores, veterinarios e industria”, especialmente en regiones cercanas a la frontera con México.
Medidas
Ante la expansión del gusano barrenador —con más de 16 mil casos detectados en animales y alrededor de 135 en humanos desde 2023— el Gobierno de México ha reforzado las acciones de control y vigilancia sanitaria en distintas regiones del país. Entre las principales medidas está la liberación de moscas estériles para frenar la reproducción del insecto, así como la Operación Especial 2026 en zonas de riesgo como Tamaulipas, Veracruz y San Luis Potosí. Además, se proyecta una planta en Chiapas con inversión de 51 millones de dólares, que producirá hasta 100 millones de moscas por semana. En campo, los ganaderos deben realizar fumigaciones, revisar heridas y aplicar tratamientos como ivermectina o doramectina, con costos de 50 a 100 pesos por animal. Un caso detectado en Castaños, Coahuila, en abril de 2026, activó un operativo de emergencia con revisiones en un radio de 40 kilómetros, control en la movilización de ganado y la instalación de trampas.“Las preguntas que más recibo son sobre control y prevención”, señaló Brooke Latack, al destacar la preocupación del sector. En la industria lechera, el impacto es mayor. Daniela Bruno explicó que cualquier interrupción obliga a desechar la leche, generando pérdidas inmediatas.El director de Desarrollo Rural de Piedras Negras Arnoldo Guajardo informó sobre el gusano barrenador del ganado y pidió a los productores estar atentos ante posibles casos. Indicó que el municipio trabaja con la Secretaría de Agricultura y el SENASICA para mantener informados a los ganaderos y orientar.
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