Gran estudio confirmó que la colonoscopía y el test FIT reducen los casos graves de cáncer

El ensayo clínico aleatorizado más grande realizado hasta ahora confirmó que el cribado reduce los casos avanzados de cáncer colorrectal y favorece diagnósticos en etapas tempranas.
El estudio, denominado SCREESCO, fue dirigido por investigadores de la Universidad de Uppsala y el Instituto Karolinska, y sus resultados se publicaron en la revista Nature Medicine.
A través de la red social X, el cardiólogo estadounidense Eric Topol resaltó la relevancia del hallazgo y afirmó que la detección del cáncer de colon “sí funciona”. Subrayó que se trata del ensayo más amplio realizado hasta la fecha, con casi 280.000 participantes asignados al azar a colonoscopia, prueba de sangre oculta en heces (FIT) o a un grupo sin cribado. Según explicó, el estudio evidenció un aumento significativo en diagnósticos en estadios I y II, junto con una reducción de casos en fases III y IV.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cáncer colorrectal es el tercer tumor más frecuente en el mundo y la segunda causa de muerte por cáncer. En 2022 se registraron cerca de 1,9 millones de nuevos casos y más de 900.000 fallecimientos. Aunque afecta sobre todo a personas mayores de 50 años, en algunos países se observa un incremento en adultos más jóvenes. Entre los factores de riesgo se incluyen dietas altas en carnes procesadas, bajo consumo de frutas y verduras, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y alcohol.
El estudio SCREESCO (Screening of Swedish Colons), registrado como NCT02078804, comparó una colonoscopia única o dos rondas de test inmunoquímico fecal (FIT) frente a la atención habitual sin pruebas. Participaron 278.280 personas de 60 años en 18 regiones de Suecia, con un seguimiento promedio de 4,8 años.
Los datos publicados en Nature Medicine muestran que en el grupo sometido a colonoscopia se detectaron 58,7 casos anuales de cáncer en fase inicial por cada 100.000 personas, frente a 42,5 en el grupo sin cribado. En quienes realizaron FIT, la cifra fue de 52,7 por cada 100.000, comparado con 44,4 en su grupo de control. Esto implica que la colonoscopia identificó un 38 % más de tumores tempranos y el FIT un 19 % más que la ausencia de pruebas.
Además, tras cuatro años se observó una reducción de cáncer avanzado tanto en quienes realizaron colonoscopia como en quienes completaron FIT. Anna Forsberg, investigadora principal del ensayo, explicó que la disminución de casos avanzados en el grupo FIT podría sugerir un efecto preventivo al detectar y eliminar lesiones precursoras.
El estudio también reportó un leve aumento de complicaciones digestivas y cardiovasculares durante el primer año posterior a las pruebas, aunque la mortalidad global fue similar en todos los grupos, con alrededor de 550 fallecimientos por cada 100.000 personas al año. La participación fue mayor en mujeres para el FIT y en hombres para la colonoscopia, y la mayoría de los participantes no presentaba enfermedades graves previas.
El cáncer colorrectal se origina con frecuencia en pólipos adenomatosos que pueden transformarse en tumores malignos tras más de una década. Los principales factores de riesgo incluyen edad avanzada, antecedentes familiares, dieta poco saludable, sedentarismo, obesidad y consumo de alcohol o tabaco. Entre los síntomas destacan cambios en el tránsito intestinal, sangrado, dolor abdominal, pérdida de peso sin causa aparente y anemia por déficit de hierro, aunque en etapas iniciales puede no dar señales.
La Organización Mundial de la Salud enfatiza que el diagnóstico precoz mejora notablemente la supervivencia, ya que el pronóstico depende en gran medida del estadio al momento de la detección. Los programas organizados de cribado permiten identificar y extirpar lesiones precancerosas antes de que evolucionen.
La colonoscopia posibilita examinar todo el colon y retirar pólipos en el mismo procedimiento, mientras que el test FIT detecta sangre oculta en heces y puede realizarse en casa; si resulta positivo, se indica una colonoscopia diagnóstica. En personas de riesgo promedio, el FIT debe repetirse cada año.
Los autores destacaron que, a diferencia de otros ensayos, este estudio aplicó dos rondas de FIT con un umbral bajo de hemoglobina, lo que aumentó su sensibilidad para detectar lesiones incipientes. El seguimiento continuará hasta 2030, cuando se espera disponer de datos concluyentes sobre el impacto del cribado en la mortalidad por cáncer colorrectal.
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