La demanda eléctrica de la IA agrava los retos hídricos

El crecimiento de la inteligencia artificial eleva el consumo eléctrico y también el uso indirecto de agua, lo que amenaza regiones afectadas por sequías.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA) está generando una presión creciente sobre los recursos hídricos, no solo por el agua que utilizan los centros de datos para enfriar sus servidores, sino también por la que requieren las centrales eléctricas que producen la energía necesaria para mantenerlos en funcionamiento.
Un análisis publicado por Bloomberg Línea advierte que el consumo indirecto de agua puede superar ampliamente el uso registrado dentro de las instalaciones tecnológicas. Esta demanda adicional representa un desafío para regiones que ya enfrentan sequías, temperaturas extremas y dificultades para garantizar el abastecimiento a la población.
Investigadores de la Universidad de Michigan estimaron que el consumo indirecto de agua aumentaría en 14 mil millones de galones anuales el uso total de tres grandes centros de datos de inteligencia artificial proyectados en ese estado.
La electricidad también requiere grandes volúmenes de agua
Los centros de datos necesitan electricidad para alimentar sus servidores y procesar las enormes cantidades de información utilizadas por los sistemas de IA. Parte de esa energía proviene de centrales termoeléctricas que requieren agua para producir vapor y mover turbinas.
Por ello, incluso cuando las empresas reducen el consumo de agua dentro de sus instalaciones mediante sistemas de refrigeración más eficientes, la huella hídrica total puede mantenerse elevada debido a la generación eléctrica.
En el caso de Meta, el consumo indirecto representó aproximadamente 96% de los 21 mil millones de galones de agua utilizados por la empresa durante 2024, equivalentes a unos 80 mil millones de litros. Esa cantidad fue casi 120% superior a la registrada en 2021, según el informe de sostenibilidad de la compañía citado por Bloomberg.
La cifra muestra por qué medir únicamente el agua utilizada en los centros de datos puede ofrecer una visión incompleta del impacto ambiental de la inteligencia artificial.
El consumo de agua podría alcanzar cifras millonarias
Las estimaciones sobre el consumo indirecto de agua de los centros de datos estadounidenses presentan diferencias considerables.
Un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calculó un consumo anual de 211 mil millones de galones, alrededor de 800 mil millones de litros. En contraste, un análisis de la organización ambiental Ceres estimó que podría llegar hasta cuatro billones de galones.
De acuerdo con Bloomberg, estos volúmenes equivalen al abastecimiento anual de entre dos y casi 37 millones de hogares promedio en Estados Unidos.
La diferencia entre las estimaciones responde, entre otros factores, a la falta de un protocolo uniforme para calcular y reportar el consumo indirecto de agua de estas instalaciones. Amazon Web Services ha señalado la necesidad de establecer criterios comunes para que las empresas informen de manera comparable sobre este impacto.
Arizona enfrenta presión por la sequía y los centros de datos
Arizona es uno de los territorios donde coinciden el crecimiento de la infraestructura tecnológica y las dificultades de disponibilidad de agua. En el área de Phoenix, las ciudades dependen del río Colorado para entre 20% y 50% de su suministro, según la información citada por Bloomberg.
Las proyecciones de Bloomberg Intelligence indican que los centros de datos de IA en construcción en Arizona podrían elevar el consumo directo de agua de estas instalaciones a cinco mil millones de galones anuales en los próximos años, alrededor de 4.5% de la producción anual actual de agua de Phoenix.
Sin embargo, el consumo indirecto asociado con la generación de electricidad podría ser considerablemente mayor. La situación preocupa en una región afectada por una sequía prolongada y temperaturas máximas diarias que han promediado alrededor de 42 grados Celsius en Phoenix durante los últimos años.
Ante estas condiciones, algunas empresas están adoptando refrigeración por aire y otros sistemas que requieren poca o ninguna agua directamente en las instalaciones.
El crecimiento tecnológico también enfrenta oposición
La expansión de los centros de datos ha provocado cuestionamientos por sus efectos sobre los recursos naturales y las comunidades cercanas. Según la firma Data Center Watch, al menos 45 proyectos, valorados en casi 68 mil millones de dólares, fueron bloqueados o retrasados entre abril y junio en Estados Unidos.
Las empresas también han comenzado a informar mejoras en eficiencia. Amazon Web Services reportó que la eficiencia hídrica de sus centros de datos mejoró 52% desde 2021.
El desafío consiste en ampliar la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial sin agravar la competencia por el agua y la electricidad. Para ello, los especialistas señalan la importancia de medir tanto el consumo directo como el indirecto, mejorar la transparencia empresarial y considerar la disponibilidad hídrica de cada región antes de autorizar nuevos proyectos.
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