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La entrevista... Rocío Malagón García Maestra en primaria Capitán Raúl Lemuel Burciaga.

 Rocío Malagón García 
Daniela Cordova
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Con más de una década frente a grupo, la maestra comparte una historia marcada por retos, aprendizajes y una profunda conexión con sus alumnos. Su trayectoria refleja cómo la vocación puede fortalecerse con el tiempo y convertirse en una herramienta para transformar vidas dentro y fuera del aula.

¿Qué la motivó a dedicarse a la docencia?

“Mi primer sueño era convertirme en abogada; sin embargo, por seguridad y por decisión de mis padres me fui a Saltillo a estudiar para maestra. En el camino encontré grandes ejemplos que marcaron mi vida, como la maestra Sara Morales, exigente pero siempre confiando en mis habilidades; la maestra Juanita Padilla, que me dio la seguridad que no tenía; y en la Normal, la maestra Silvia Fuentes, a quien sigo admirando y que hoy es más que una guía, una amiga”.

¿En qué momento descubrió que enseñar era su verdadera vocación?

“A lo largo de la carrera, especialmente trabajando con un grupo de primer grado, comprendí que esto era lo que realmente me gustaba. Recibir a los niños tan pequeños y verlos crecer, aprender y desarrollar sus habilidades me dio la mayor satisfacción”.

¿De qué institución egresó y cómo fue su formación profesional?

“Egresé de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila. Fue una de las etapas más maravillosas de mi vida. Aunque enfrenté dificultades económicas y el desapego de mi familia, aprendí a ser independiente, responsable y a valorar el sacrificio de mis padres. También tuve grandes amistades que hicieron más llevadero el proceso”.

 Rocío Malagón García 
Rocío Malagón García 

¿Cuántos años de experiencia tiene frente a grupo y dónde ha trabajado?

“Egresé en 2012. Inicié tres años en la Sección 38 y en 2016 obtuve mi plaza en la Sección Quinta. He trabajado en escuelas de Monclova, Frontera, Acuña y Saltillo, y actualmente laboro en la escuela Capitán Raúl Lemuel Burciaga Rodríguez, en Frontera”.

 ¿Qué es lo que más disfruta de ser maestra?

“Me encanta hacer conexión con los alumnos. Los pequeños son muy amorosos y buscan atención; los mayores quieren sentirse escuchados e importantes. Disfruto que mis exalumnos me sigan buscando, que me escriban cartas y que las familias se involucren”.

¿Existe algún hecho que la haya marcado especialmente?

“Cada ciclo deja huella: el alumno que logra abrir su corazón, la niña que necesitaba un abrazo, o aquellas cartitas que luego se convierten en grandes textos. Recuerdo mucho que en 2016 apliqué estrategias para que aprendieran las tablas y, diez años después, exalumnos aún me lo agradecen”.

¿Cuáles son los retos más frecuentes en el aula?

“Actualmente trabajo con quinto grado y el principal reto son las actitudes cambiantes. A veces les cuesta expresar lo que sienten, por eso el trabajo se centra en generar confianza y acompañarlos en momentos difíciles para que, puedan seguir sonriendo”.

¿Hay algo de la profesión que le resulte especialmente difícil?

 “La educación está en constante cambio y nosotros debemos adaptarnos y actualizarnos cada día para responder a las necesidades de alumnos, padres y comunidad”.

¿Qué estrategias utiliza para conectar con sus estudiantes?

“El diálogo cercano. Les cuento anécdotas y experiencias para motivarlos y ayudarles a construir expectativas sobre su futuro. Siempre les digo que pueden lograr lo que se propongan y que algún día espero encontrarlos ya como profesionistas”.

¿Cómo ha cambiado la educación desde que inició?

“Ha cambiado muchísimo. Hoy los alumnos necesitan más afecto y atención desde casa. La escuela debe dejar no solo aprendizajes, sino experiencias significativas que sanen y hagan ver la educación como un beneficio”.

¿Cuáles son sus metas dentro de la docencia?

“Hace un año tuve la oportunidad de asumir temporalmente una dirección y marcó mi vida. Quiero seguir creciendo profesionalmente y convertirme en directora escolar para llegar a más maestros y familias”.

¿Qué mensaje le daría a quienes quieren ser maestros?

“Que lo hagan con verdadera vocación. Hoy los alumnos llegan con situaciones difíciles y necesitan comprensión y cariño. La docencia implica sacrificio, pero también regala grandes satisfacciones, porque los estudiantes, sin saberlo, también sanan el corazón del maestro”.

Datos adicionales: 

Así es Arleth

Nació en: Monclova.

Edad: 36 años.

Estudios:Licenciatura y maestría en educación primaria.

Dónde: Benemérita Escuela Normal de Coahuila.

Familia: Madre de dos niñas.

Trabajos: Docente.

Pasatiempo: Ver películas.Una frase que lo inspira:"Yo hago trabajo que no es trabajo".

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