La primera estancia en el piso psiquiátrico señala dificultades a largo plazo para la salud mental

Un primer ingreso psiquiátrico suele representar el comienzo de un proceso prolongado de atención en salud mental, de acuerdo con un estudio reciente.
La investigación encontró que cerca del 95% de las personas atendidas por primera vez en una unidad psiquiátrica volvieron a requerir algún tipo de apoyo o seguimiento en salud mental durante las dos décadas posteriores.
Esto incluyó nuevos ingresos hospitalarios o tratamientos continuos a largo plazo, según señalaron los autores del estudio.
“Nos sorprendió ver cuántas personas regresaban a atención psiquiátrica después de su primera hospitalización”, explicó la investigadora principal Julie Nordgaard en un comunicado.
Nordgaard indicó que una primera hospitalización psiquiátrica debe considerarse una señal importante de vulnerabilidad, por lo que este grupo de pacientes requiere atención y apoyo más intensivos desde etapas tempranas.
Para el estudio, los investigadores dieron seguimiento durante 20 años a más de 150 personas menores de 40 años que habían sido ingresadas por primera vez en un hospital psiquiátrico general de la zona de Copenhague.
Durante esa primera admisión, todos los pacientes fueron evaluados por psiquiatras experimentados mediante entrevistas extensas que, en algunos casos, duraron hasta cinco horas.
A lo largo del seguimiento, el 38% de los participantes recibió diagnóstico de esquizofrenia; el 35% de esquizotipia; el 14% de depresión; el 25% de trastorno de personalidad; el 11% de trastorno bipolar; y el 6% de trastorno por consumo de sustancias.
Los resultados mostraron que los trastornos relacionados con la esquizofrenia tendían a mantenerse con el tiempo. Aproximadamente el 80% de quienes presentaban este tipo de diagnóstico continuaron con la misma condición durante los 20 años de seguimiento.
El investigador principal Mads Gram Henriksen destacó que las evaluaciones detalladas desde el primer ingreso permiten establecer diagnósticos más precisos y duraderos, algo fundamental porque el tratamiento depende directamente de una identificación correcta del trastorno.
El estudio también encontró diferencias importantes en la trayectoria de vida de estos pacientes en comparación con la población general.
Solo el 40% logró completar estudios universitarios, frente al 53% de la población en general. Asimismo, el 43% tuvo hijos, mientras que en la población general la cifra supera el 80%.
Nordgaard aclaró que tener hijos o terminar una carrera universitaria no debe verse como una meta obligatoria, pero señaló que estas diferencias reflejan el fuerte impacto que la enfermedad mental puede tener en distintos aspectos de la vida.
Con base en los hallazgos, los investigadores concluyeron que una primera hospitalización psiquiátrica debería aprovecharse como una oportunidad para brindar apoyo más sólido y personalizado a jóvenes con problemas de salud mental.
Según Nordgaard, un acompañamiento temprano podría ayudar a prevenir dificultades sociales posteriores, como abandonar estudios o perder vínculos personales, situaciones que muchas veces no ocurren por falta de interés, sino por las limitaciones que provoca la enfermedad.
El estudio fue publicado en la revista científica European Psychiatry.
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