Las bacterias intestinales podrían provocar alergias alimentarias raras en niños

Un estudio reciente sugiere que la microbiota intestinal podría desempeñar un papel clave en los problemas que presentan algunos niños con una alergia alimentaria poco frecuente pero potencialmente grave.
De acuerdo con la investigación, publicada en el The Journal of Allergy and Clinical Immunology, los niños con síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias (FPIES) muestran una composición de bacterias intestinales notablemente distinta a la de niños sanos.
Estos hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre el FPIES y podrían abrir la puerta al desarrollo futuro de tratamientos más específicos o incluso una posible cura.
La investigadora Kotryna Simonyte Sjödin, profesora asociada de medicina molecular en la Umeå University, explicó que los resultados evidencian diferencias claras en la microbiota intestinal de estos pacientes, un campo que hasta ahora había sido poco explorado.
A diferencia de otras alergias alimentarias, el FPIES no involucra los anticuerpos alérgicos habituales. Sus síntomas aparecen de forma más tardía y afectan principalmente al sistema gastrointestinal, en lugar de producir erupciones cutáneas o problemas respiratorios.
Este trastorno suele manifestarse durante la infancia y puede ocasionar vómitos intensos, diarrea e incluso alteraciones circulatorias.
La Dra. Anna Winberg, investigadora principal y profesora asociada de ciencias clínicas, señaló que el FPIES representa un diagnóstico complejo y que actualmente no existen biomarcadores confiables. Por ello, relacionar la evaluación clínica con análisis detallados de la microbiota intestinal permite construir una comprensión más sólida de la enfermedad.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo comparó muestras fecales de 56 niños con diagnóstico reciente de FPIES con las de 43 niños sin alergias.
Los resultados mostraron una relación evidente entre el FPIES y cambios específicos en las bacterias intestinales. Los niños afectados tenían menores niveles de Bifidobacterium y Verrucomicrobiota, mientras que bacterias como Bacteroides, Haemophilus y Veillonella aparecían en mayor cantidad.
Además, casi todos los alimentos que desencadenaban la reacción estaban vinculados con niveles reducidos de verrucomicrobiota, entre ellos maíz, huevo, pescado, leche, cacahuate y plátano.
Aunque la microbiota intestinal evoluciona con la edad, los investigadores observaron que el FPIES seguía asociado de manera independiente a estas alteraciones bacterianas, sin importar la edad del niño.
Los autores recordaron que Bifidobacterium es especialmente importante durante la infancia, ya que ayuda a digerir la leche materna, favorece la salud digestiva y participa en la maduración del sistema inmunológico.
Por su parte, la verrucomicrobiota cumple una función esencial en el mantenimiento de la barrera intestinal, ayudando a impedir la absorción de sustancias potencialmente alergénicas.
Aun así, los investigadores no pudieron determinar por qué algunos niños desarrollan este perfil bacteriano asociado con FPIES. Su análisis descartó que factores como el nacimiento por cesárea o el uso de antibióticos expliquen por sí solos la aparición del trastorno.
ENFERMEDADES : El snack nocturno que interfiere con el descanso y muchos consumen a diario
El chocolate, considerado por muchas personas como un placer nocturno, podría estar afectando silenciosamente la calidad del descanso. Aunque suele relacionarse con momentos de relajación y bienestar, sus componentes estimulantes pueden convertirse en un obstáculo para quienes -- leer más
Noticias del tema