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Las dietas vegetarianas y el riesgo de cáncer: qué encontró un nuevo estudio

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La alimentación vegetariana vuelve a ocupar un lugar central en la discusión científica tras la difusión de un amplio estudio que examinó los hábitos dietéticos de más de 1,8 millones de personas en distintos continentes.

Los resultados indican que quienes no consumen carne presentan un riesgo considerablemente menor de desarrollar cinco cánceres frecuentes: mieloma múltiple y tumores de páncreas, próstata, mama y riñón. Por su tamaño y alcance —con participantes de Europa, América y Asia—, se trata del análisis más exhaustivo realizado hasta ahora sobre este tema.

La investigación fue dirigida por la Unidad de Epidemiología del Cáncer de Oxford Population Health y contó con el financiamiento del World Cancer Research Fund. Durante un seguimiento promedio de 16 años, se compararon los historiales médicos de vegetarianos, veganos, pescetarianos, consumidores de carne roja y personas que solo comían aves.

El trabajo, publicado en el British Journal of Cancer, destacó que evitar la carne —en especial la roja— se asocia con una menor probabilidad de padecer algunos de los tumores más comunes. Según explicó la investigadora principal Aurora Pérez-Cornago, los hallazgos representan una noticia alentadora para quienes siguen dietas vegetarianas, ya que muestran una reducción del riesgo en cánceres muy prevalentes.

En cifras concretas, los vegetarianos registraron un 21 % menos de riesgo de cáncer de páncreas, un 12 % menos de próstata y un 9 % menos de mama en comparación con quienes consumen carne. Además, el riesgo de mieloma múltiple fue 31 % inferior y el de cáncer renal, 28 % menor. En conjunto, estos cinco tipos de cáncer representan cerca de una quinta parte de las muertes oncológicas en el Reino Unido.

Los investigadores subrayaron que los resultados se mantuvieron tras ajustar por factores como índice de masa corporal y tabaquismo. También señalaron que quienes no comen carne suelen ingerir más frutas, verduras y fibra, lo que podría contribuir al efecto protector observado.

El estudio también analizó otros patrones alimentarios. Las personas pescetarianas —que incluyen pescado pero excluyen carne— mostraron menor riesgo de cáncer de mama, riñón e intestino. Por su parte, quienes consumen únicamente aves, evitando la carne roja y procesada, presentaron menor riesgo de cáncer de próstata. Estos datos sugieren que eliminar determinados tipos de carne podría influir de manera distinta según el tipo de tumor.

No obstante, también surgieron hallazgos que requieren cautela. Los vegetarianos mostraron casi el doble de riesgo de carcinoma escamoso de esófago en comparación con los consumidores de carne, una diferencia que podría vincularse a deficiencias nutricionales, como bajos niveles de vitaminas del complejo B.

En el caso de los veganos, se detectó un 40 % más de riesgo de cáncer colorrectal frente a quienes consumen carne. Sin embargo, los autores advierten que este resultado se basa en pocos casos y debe interpretarse con prudencia. Entre las posibles explicaciones se menciona una menor ingesta de calcio y otros nutrientes esenciales, ya que el consumo promedio de calcio en este grupo fue inferior a las recomendaciones oficiales del Reino Unido.

El epidemiólogo Tim Key, coinvestigador del estudio, sugirió que la diferencia podría estar relacionada directamente con el consumo de carne, aunque aclaró que el análisis no evaluó de forma específica esa hipótesis. Además, recordó que si bien existe evidencia que vincula la carne roja y procesada con el cáncer colorrectal, en esta cohorte no se halló una reducción clara del riesgo entre vegetarianos, posiblemente porque el consumo de carne procesada ya era relativamente bajo.

El seguimiento prolongado permitió observar cambios en los hábitos alimentarios a lo largo del tiempo, incluyendo la creciente presencia de productos ultraprocesados y alimentos veganos fortificados, lo que podría modificar los riesgos en generaciones futuras.

Expertos externos, como Jules Griffin, de la Universidad de Aberdeen, señalaron que habría sido útil comparar estos resultados con personas que siguen las recomendaciones oficiales de alimentación equilibrada del sistema de salud británico, que incluyen consumo moderado de carne y pescado.

La muestra incluyó 1,64 millones de consumidores de carne, 57.016 personas que comían solo aves, 42.910 pescetarianos, 63.147 vegetarianos y 8.849 veganos. El tamaño del estudio permitió analizar 17 tipos distintos de cáncer, incluidos tumores digestivos, pulmonares, reproductivos, urinarios y hematológicos.

Los autores concluyen que las dietas vegetarianas y veganas pueden ser saludables y adecuadas si están bien planificadas, aunque pueden aportar menos proteínas, grasas saturadas y micronutrientes como la vitamina B12 en comparación con dietas omnívoras. Al mismo tiempo, suelen ofrecer mayor cantidad de fibra y vitamina C. Recuerdan además que estas dietas se definen principalmente por los alimentos que excluyen.

 

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