Las pruebas de Alzheimer pueden enmascarar los riesgos en las mujeres

Las herramientas que los médicos emplean para detectar la enfermedad de Alzheimer podrían no identificar con claridad los cambios cerebrales en las mujeres, de acuerdo con nuevas investigaciones.
En Estados Unidos, casi dos tercios de las personas con Alzheimer son mujeres.
Sin embargo, las pruebas de detección más utilizadas siguen un modelo general que no considera que el envejecimiento cerebral ocurre de manera distinta entre hombres y mujeres, según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Georgia.
La investigación, publicada el 3 de abril en Brain Communications, analizó una prueba ampliamente usada para identificar el deterioro cognitivo leve (DCL), etapa considerada clave entre el envejecimiento normal y el desarrollo del Alzheimer.
El inconveniente es que una mujer puede obtener una puntuación alta en el Mini-Examen del Estado Mental (MMSE), de 30 puntos, aun cuando su cerebro ya esté enfrentando alteraciones físicas importantes.
Para este trabajo, los científicos revisaron resonancias magnéticas cerebrales de 332 personas en diferentes etapas de la enfermedad. Se enfocaron en el volumen de la materia gris, el tejido cerebral fundamental para procesos como el pensamiento, la memoria y el movimiento.
Los resultados mostraron que el cerebro femenino parece adaptarse al daño inicial utilizando una red más amplia de regiones cerebrales para conservar el rendimiento. Esta compensación puede hacer que las pruebas convencionales no detecten la enfermedad a tiempo.
Como explicó Mukesh Dhamala, profesor de neurociencia y autor principal del estudio, una mujer con buen resultado en el MMSE durante la etapa de DCL aún puede presentar alteraciones cerebrales subyacentes que la puntuación no refleja por completo.
El equipo también observó que, en cerebros sanos, hombres y mujeres presentan volúmenes similares de materia gris. No obstante, cuando aparece un deterioro cognitivo leve, comienzan a evidenciarse diferencias importantes.
En los hombres, la pérdida de volumen cerebral o atrofia suele aparecer más temprano durante la transición desde un envejecimiento saludable hacia un deterioro leve. En cambio, cuando las mujeres llegan a esta fase, el daño cerebral tiende a ser más extenso y severo.
Esto sugiere que, para cuando una mujer empieza a mostrar descensos en sus puntuaciones cognitivas, el deterioro físico del cerebro podría encontrarse ya en una etapa avanzada. Este “efecto de enmascaramiento” podría retrasar tanto el diagnóstico como la atención médica.
Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían impulsar un enfoque más personalizado en medicina.
En lugar de aplicar la misma interpretación de resultados a todas las personas, los médicos podrían ajustar la lectura de las pruebas según el sexo del paciente, además de tomar en cuenta factores como la genética y las hormonas.
Dhamala señaló que, a largo plazo, esperan que este tipo de descubrimientos permita establecer periodos de detección específicos para hombres y mujeres, así como intervenciones más tempranas y precisas. En el caso femenino, estas ventanas podrían incluir la mediana edad o la etapa posterior a la menopausia, momentos en los que los cambios hormonales impactan de forma importante la salud cerebral.
Finalmente, destacó que mantener la mente y el cuerpo activos, cuidar la salud vascular y conversar con un médico sobre antecedentes familiares o predisposición genética a la demencia son medidas valiosas para proteger el cerebro.
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