Leche cruda: riesgos para niños y embarazadas

La leche sin pasteurizar puede contener microorganismos capaces de provocar enfermedades graves, especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Ante estos riesgos, la Academia Americana de Pediatría (AAP) actualizó sus recomendaciones sobre el consumo de leche cruda y productos elaborados con ella, como quesos y yogures.
La pasteurización consiste en calentar la leche a una temperatura específica durante un tiempo determinado para eliminar bacterias, virus y parásitos peligrosos. Según la AAP, la leche pasteurizada conserva sus principales nutrientes, incluidas las proteínas, las grasas y las vitaminas, por lo que no existe evidencia suficiente para afirmar que la leche cruda sea más saludable o que prevenga las alergias.
En las últimas dos décadas, los brotes de enfermedades asociados con la leche cruda han aumentado, y los niños representan casi la mitad de las personas afectadas, de acuerdo con la organización.
Entre los microorganismos que pueden encontrarse en estos productos están Salmonella, Listeria, Campylobacter y determinadas cepas de Escherichia coli. Algunas infecciones por esta última bacteria pueden desencadenar el síndrome hemolítico urémico, una complicación que puede causar daño renal grave e incluso la muerte.
El peligro es especialmente importante durante el embarazo. Las infecciones por Listeria pueden transmitirse al feto y provocar aborto espontáneo, parto prematuro, enfermedad grave o muerte neonatal. Además, algunas infecciones pueden afectar al bebé incluso cuando la madre no presenta síntomas evidentes.
La actualización también aborda la preocupación por el virus de la influenza aviar H5N1, detectado en muestras de leche cruda durante su propagación entre el ganado lechero en 2024. Aunque hasta ahora la enfermedad por consumo de leche infectada se ha observado en animales, las autoridades sanitarias mantienen la preocupación por el posible riesgo de transmisión a las personas.
Ante este panorama, la AAP recomienda que los pediatras pregunten a las familias sobre el consumo de productos lácteos sin pasteurizar y expliquen sus riesgos. La recomendación incluye elegir leche y derivados pasteurizados, ya sean de vaca, cabra u oveja.
Para reducir el riesgo de infección, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja:
Revisar las etiquetas: comprobar que indiquen claramente que el producto está pasteurizado.
Tener precaución al comprar productos artesanales: en mercados locales y puestos de carretera, confirmar que la leche y sus derivados hayan sido pasteurizados.
Evitar los lácteos crudos: especialmente durante el embarazo y en hogares con niños pequeños o personas inmunodeprimidas.
Los especialistas también promueven medidas regulatorias para limitar la venta de estos productos. Si una persona presenta síntomas después de consumir lácteos crudos, debe buscar orientación médica. Las mujeres embarazadas que hayan estado expuestas también deben consultar con un profesional sanitario para valorar el riesgo y determinar si necesitan seguimiento.
La principal recomendación es clara: elegir productos lácteos pasteurizados permite conservar sus beneficios nutricionales y reducir considerablemente el riesgo de infecciones alimentarias.
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