Longevidad saludable: claves para envejecer con autonomía y bienestar

Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad, una fecha que pone sobre la mesa los desafíos relacionados con el envejecimiento y la necesidad de garantizar que una vida más larga también pueda acompañarse de salud, autonomía y calidad de vida.
Para 2026, Naciones Unidas propone reflexionar bajo el lema “La era de la longevidad: repensar los sistemas para una vida más larga”, con el objetivo de promover sociedades capaces de aprovechar el aumento de la esperanza de vida y favorecer que esos años adicionales transcurran con dignidad, bienestar y oportunidades.
La prevención comienza antes de la vejez
La alimentación, la actividad física, el descanso y la salud emocional son algunos de los pilares que pueden contribuir a conservar la capacidad funcional a medida que pasan los años.
En Argentina, las enfermedades crónicas no transmisibles representaron alrededor del 70% de las muertes en 2022, según datos del Ministerio de Salud. Diversos análisis señalan que una proporción importante de estas enfermedades puede prevenirse o retrasarse mediante factores modificables relacionados con el estilo de vida, aunque el grado de prevención posible varía según la enfermedad y las características de cada persona.
El envejecimiento poblacional también representa un reto creciente. De acuerdo con la CEPAL, la población de 65 años o más en América Latina y el Caribe podría aumentar de 65.4 millones en 2025 a 138 millones en 2050.
Este escenario hace cada vez más importante promover estrategias que permitan no solamente aumentar la expectativa de vida, sino también conservar la independencia y la funcionalidad durante esos años.
¿Qué significa una longevidad saludable?
El concepto de longevidad saludable busca cambiar el enfoque tradicional de esperar a que aparezca una enfermedad para comenzar a actuar.
La prevención implica mantener de manera constante hábitos como:
Una alimentación equilibrada y variada.Actividad física y ejercicios de fuerza.Un descanso adecuado.Cuidado de la salud emocional.Control de factores de riesgo cardiovascular.Revisiones médicas periódicas.Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
La importancia de cada elemento puede variar dependiendo de la edad, enfermedades existentes, medicamentos, condiciones sociales y necesidades individuales.
No todas las personas envejecen de la misma manera
La directora médica de Fundación Azikna, Mayra Villalba, señala que los avances en áreas como la medicina de precisión, la genómica, la epigenética y el estudio del microbioma están ampliando las posibilidades para identificar riesgos y desarrollar estrategias de prevención más personalizadas.
Sin embargo, estos avances no sustituyen las medidas básicas de prevención. La evidencia disponible continúa respaldando la importancia de los hábitos saludables y del seguimiento médico para reducir riesgos y conservar la capacidad funcional.
De acuerdo con datos citados de la Sociedad Argentina de Cardiología, seis de cada diez adultos argentinos presentaban dos o más factores de riesgo modificables. La dificultad no siempre está en conocer qué hábitos son saludables, sino en conseguir mantenerlos de manera constante.
El acompañamiento también es parte de la prevención
Modificar hábitos puede ser difícil cuando no existe seguimiento. Por ello, los modelos de atención preventiva buscan integrar diferentes áreas de la salud y proporcionar acompañamiento a largo plazo.
La llamada medicina del estilo de vida pone énfasis en identificar factores de riesgo, establecer objetivos realistas y dar seguimiento a cambios relacionados con alimentación, ejercicio, sueño, estrés y otros comportamientos.
El propósito de estas estrategias no es únicamente vivir más años, sino aumentar las posibilidades de llegar a edades avanzadas conservando la mayor cantidad posible de autonomía, movilidad, capacidad física y calidad de vida.
Este enfoque coincide con los objetivos de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 de la OMS, que plantea la necesidad de crear condiciones para que las personas puedan mantener su bienestar y funcionalidad a medida que envejecen.
Envejecer es un proceso inevitable. La prevención, el cuidado continuo y el acceso oportuno a servicios de salud pueden ayudar a que esos años adicionales se vivan con la mayor independencia y bienestar posibles.
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