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Los errores al tomar agua que estarían provocando daño en tus riñones

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La cantidad de agua que una persona necesita cada día es una de las dudas más comunes cuando se habla de salud de los riñones. Aunque existen recomendaciones generales, los especialistas en nefrología señalan que no hay una cifra exacta que aplique igual para todos, ya que las necesidades cambian según características individuales.

Mantener una hidratación adecuada no solo ayuda al equilibrio general del organismo, sino que también es una estrategia importante para proteger la función renal y disminuir el riesgo de daño en los riñones. Las guías más utilizadas sitúan la ingesta total diaria alrededor de 2.7 litros en mujeres y 3.7 litros en hombres, contando bebidas y agua presente en los alimentos, aunque estas cifras deben ajustarse al contexto de cada persona.

1) Recomendación general de agua al día

Para adultos sanos, una referencia práctica suele ser entre 1.5 y 2 litros de agua simple como base mínima, aunque la ingesta total del día puede ser mayor al sumar alimentos y otras bebidas.

Esta cantidad sirve como orientación, pero el requerimiento real puede modificarse según:

Peso corporal Actividad física Temperatura ambiental Sudoración Estado de salud

Por eso, lo ideal es adaptar el consumo a las necesidades personales.

2) La importancia de la hidratación para los riñones

Los riñones filtran productos de desecho, regulan minerales y mantienen el balance de líquidos.

Para realizar estas funciones correctamente, necesitan un aporte constante de agua. Cuando la hidratación es insuficiente, los riñones pueden trabajar con mayor esfuerzo, lo que a largo plazo puede favorecer lesiones renales, formación de cálculos o empeoramiento de problemas previos.

3) Señales de que te falta agua

El cuerpo suele enviar señales bastante claras cuando existe deshidratación.

Una de las más útiles es observar la orina:

Amarillo claro → hidratación adecuada Amarillo oscuro o concentrado → posible falta de líquidos

Otros síntomas frecuentes incluyen:

Fatiga Piel seca Dolor de cabeza Menor frecuencia al orinar

Detectar estas señales temprano ayuda a proteger la salud renal.

4) ¿Tomar demasiada agua puede ser malo?

Sí, aunque es menos frecuente, beber agua en exceso también puede ser perjudicial.

La sobrehidratación puede disminuir demasiado el sodio en sangre y causar hiponatremia, una alteración que puede ser grave.

En personas con enfermedad renal, insuficiencia cardiaca o problemas hepáticos, el exceso de líquidos puede empeorar la condición, por lo que el consumo debe individualizarse.

5) Factores que cambian la cantidad necesaria

No todas las personas necesitan la misma cantidad.

Los requerimientos aumentan con:

Clima caluroso Ejercicio Fiebre Diarrea o vómitos Embarazo y lactancia

Por ejemplo, en lugares de altas temperaturas el sudor incrementa la pérdida de agua, por lo que se necesita reponer más líquidos.

6) Enfermedades que elevan el riesgo renal

Problemas como diabetes e hipertensión arterial están estrechamente relacionados con daño renal progresivo.

En estos casos, mantenerse bien hidratado forma parte del cuidado general, aunque la cantidad exacta debe seguir la indicación médica, ya que algunos pacientes incluso requieren restricción de líquidos.

7) La alimentación también protege tus riñones

No solo importa el agua. La dieta también influye mucho en la función renal.

Una alimentación alta en:

Sodio Azúcares Ultraprocesados

puede afectar negativamente a los riñones.

En cambio, priorizar frutas, verduras y alimentos frescos ayuda a mantener un mejor equilibrio de líquidos y electrolitos.

8) Bebidas que conviene limitar

No todas las bebidas hidratan de la misma forma.

Refrescos, bebidas azucaradas y productos con alto contenido de sodio pueden aumentar la carga metabólica y renal.

Por eso, los especialistas recomiendan que el agua natural sea la principal fuente de hidratación, dejando estas bebidas solo para ocasiones puntuales.

9) Prevención y chequeos médicos

La enfermedad renal puede avanzar durante años sin síntomas claros.

Por eso, además de una buena hidratación, es fundamental:

Realizar chequeos médicos periódicos Medir presión arterial Revisar glucosa y creatinina Evaluar orina de forma preventiva

Esto es especialmente importante en personas con factores de riesgo.

La clave está en el equilibrio

En resumen, la cantidad ideal de agua no depende solo de una cifra estándar, sino del contexto individual.

Mantener una hidratación adecuada, acompañada de buena alimentación y revisiones médicas, es una de las formas más simples y efectivas de proteger la función renal y prevenir complicaciones a largo plazo.

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