Los impactos en la cabeza pueden alterar la salud intestinal incluso sin conmoción cerebral

Los fuertes impactos que reciben los jugadores de fútbol americano podrían afectar algo más que el cerebro, según revela una nueva investigación.
Un estudio publicado el 6 de mayo en la revista PLOS One encontró que los golpes en la cabeza también parecen alterar el microbioma intestinal, es decir, la comunidad de bacterias y otros microorganismos que habitan el tracto digestivo y participan en funciones clave como la digestión, la regulación de la inflamación y otros procesos del organismo.
Los investigadores observaron que incluso los impactos que no provocaban síntomas evidentes de conmoción cerebral generaban cambios en las bacterias intestinales de los jugadores.
“Los resultados sugieren que los golpes en la cabeza, aun cuando no causan una conmoción cerebral diagnosticada ni síntomas reportados, pueden modificar los microorganismos presentes en el intestino tanto a corto como a largo plazo”, explicó Ken Belanger en un comunicado.
Belanger señaló que todavía será necesario investigar más para comprender qué provoca exactamente estos cambios y si podrían influir positiva o negativamente en la recuperación tras una lesión cerebral.
Investigaciones anteriores ya habían mostrado que las conmociones cerebrales pueden alterar el microbioma intestinal. Sin embargo, este nuevo trabajo se enfocó específicamente en los impactos repetidos en la cabeza que no llegan a provocar una conmoción diagnosticada.
Para ello, los científicos siguieron durante toda una temporada a jugadores de fútbol americano de la División I de la NCAA. Desde la pretemporada, los atletas fueron monitoreados mediante dispositivos GPS y sensores instalados en los cascos, capaces de registrar los impactos recibidos en la cabeza. Además, los participantes proporcionaron 226 muestras fecales para analizar los cambios en su microbioma intestinal.
Los resultados mostraron que las bacterias intestinales comenzaban a modificarse entre dos y tres días después de recibir un impacto importante en la cabeza.
En particular, algunas bacterias como las del orden Coriobacteriales, la familia Prevotellaceae y el género Prevotella disminuyeron, mientras que aumentaron los niveles de bacterias del género Ruminococcus. Estudios previos habían relacionado este tipo de alteraciones con inflamación y lesiones cerebrales.
Los investigadores también detectaron cambios importantes en el microbioma intestinal a lo largo de toda la temporada, lo que sugiere que los impactos repetidos, incluso sin causar conmociones, podrían tener un efecto acumulativo sobre la salud intestinal. Estos resultados persistieron incluso después de considerar otros factores que también influyen en el microbioma, como la alimentación, el ejercicio, el sueño y el estrés.
“Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que analiza la relación entre los golpes en la cabeza y la composición del microbioma intestinal”, destacó Belanger.
El investigador añadió que los hallazgos subrayan la importancia de comprender mejor la conexión entre el intestino y el cerebro. “Apenas estamos comenzando a entender cómo estos sistemas complejos se comunican y afectan mutuamente”, afirmó.
No obstante, los autores reconocieron que el estudio tiene limitaciones, entre ellas el reducido número de participantes y la falta de un grupo de control. Por ello, consideran necesario realizar investigaciones más amplias para confirmar y entender mejor esta posible relación.
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