Los investigadores exploran cuándo llorar te ayuda

Muchas personas podrían pensar que llorar es una manera natural de liberar emociones y ayudar a la mente a recuperarse después de un día complicado.
Sin embargo, investigaciones recientes indican que llorar no siempre mejora el estado de ánimo de manera universal, como comúnmente se creía.
Un grupo de investigadores de Austria examinó con mayor detalle las razones por las que las personas lloran, las diferencias individuales en esta conducta y cómo se sienten después de hacerlo.
Según los hallazgos, publicados recientemente en la revista Collabra: Psychology, la manera en que una persona se siente tras llorar depende casi por completo del motivo que originó el llanto.
En el estudio participaron 106 adultos, quienes registraron si experimentaban efectos positivos o negativos inmediatamente después de llorar, así como 15, 30 y 60 minutos más tarde. También reportaron qué desencadenó el llanto, su duración y la intensidad del episodio.
A diferencia de investigaciones previas, que dependían de recuerdos personales o de situaciones recreadas en laboratorio, este trabajo logró captar las emociones en tiempo real.
Mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, los participantes documentaron 315 episodios de llanto. En promedio, cada persona presentó cinco episodios durante las cuatro semanas que duró la investigación, es decir, aproximadamente uno cada cinco días.
Los participantes señalaron que lloraban principalmente por tres razones: la influencia de contenidos audiovisuales o escritos (como películas tristes o emotivas), la sobrecarga emocional (sentirse abrumados por tareas o por la incertidumbre del futuro) y la sensación de impotencia, por ejemplo ante la enfermedad o muerte de un ser querido.
El autor principal, Stefan Stieger, responsable del área de metodología psicológica en la Universidad Karl Landsteiner de Krems, Austria, explicó que el objetivo era estudiar el llanto en el momento y lugar en que ocurre naturalmente: la vida diaria. Gracias al uso de smartphones, pudieron registrar estos episodios en tiempo real y observar cómo cambiaban las emociones durante la hora posterior.
Los resultados mostraron que llorar rara vez genera alivio inmediato. En numerosos casos, las personas manifestaron sentirse menos positivas y más angustiadas justo después de dejar de llorar.
No obstante, la razón detrás del llanto influyó claramente en el desenlace emocional.
Quienes lloraban debido a sentimientos de soledad o por sentirse sobrepasados mostraron emociones más negativas después del episodio.
En cambio, aquellas personas que lloraron mientras veían una película o leían un libro conmovedor reportaron una reducción en sus emociones negativas.
Los investigadores señalaron que esta diferencia —entre causas ligadas a necesidades psicológicas personales y aquellas relacionadas con estímulos externos o con otras personas— podría abrir nuevas líneas de investigación.
Los datos también evidenciaron diferencias entre hombres y mujeres.
Las mujeres tendieron a llorar con mayor frecuencia, durante más tiempo y con mayor intensidad. Además, mostraron más tendencia a llorar por sentimientos de soledad. Los hombres, por su parte, lloraron con más frecuencia debido a sensaciones de impotencia o por verse emocionalmente afectados por contenidos mediáticos.
Sin importar el género o la causa, el estudio reveló que los efectos emocionales del llanto suelen ser temporales. Aunque algunos cambios pudieron medirse hasta 60 minutos después, el impacto desaparecía por completo al final del día.
La coautora principal, Hannah Graf, investigadora de la misma universidad, destacó que estos resultados muestran que llorar no debe considerarse automáticamente una estrategia de alivio emocional, ya que sus efectos dependen en gran medida del contexto en el que sucede.
En conclusión, los investigadores señalan que el llanto forma parte de la compleja vida emocional humana y no puede entenderse simplemente como una válvula automática para liberar tensión.
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