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Los peligros ocultos de crujirse el cuello: ¿Es un hábito inofensivo o un riesgo mortal?

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Crujirse el cuello suele percibirse como una forma rápida de liberar tensión, pero la evidencia médica advierte que este hábito puede implicar riesgos importantes para la salud del cuello e incluso del cerebro.

 Desde daños articulares hasta eventos cerebrovasculares, los especialistas desaconsejan esta práctica por sus posibles consecuencias.

Qué ocurre realmente al “tronar” el cuello

El sonido característico no proviene de los huesos, sino de un proceso llamado cavitación. Las articulaciones cervicales están rodeadas de líquido sinovial que lubrica el movimiento. Al forzar el estiramiento, la presión dentro de este líquido disminuye y los gases disueltos forman burbujas que colapsan de manera abrupta. Aunque la sensación puede resultar placentera, manipular el cuello con fuerza expone las estructuras cervicales a tensiones innecesarias y potencialmente dañinas.

El peligro de una disección arterial

Uno de los riesgos más graves asociados a este hábito es la disección de la arteria vertebral. Movimientos bruscos pueden provocar un desgarro en la pared interna de los vasos que llevan sangre al cerebro. Esto favorece la formación de coágulos que, al desplazarse, pueden causar un ictus. Aunque no es frecuente, se han documentado casos en personas jóvenes y sin antecedentes médicos, lo que ha generado preocupación en la comunidad científica.

Pérdida de estabilidad en los ligamentos del cuello

Los ligamentos cervicales mantienen alineadas las vértebras y limitan movimientos peligrosos. La manipulación repetida puede estirarlos en exceso, reduciendo su capacidad de sostén. Esta hipermovilidad vuelve a la columna más inestable y propensa a lesiones, obligando a los músculos a compensar, lo que con el tiempo deriva en dolor persistente y contracturas crónicas.

Desgaste acelerado del cartílago articular

Forzar las articulaciones de manera habitual incrementa la fricción y acelera su deterioro. Con el paso del tiempo, este desgaste puede favorecer la aparición temprana de artrosis cervical, generando rigidez, dolor y una limitación progresiva del movimiento, lo que afecta tareas cotidianas como conducir o girar la cabeza.

Compresión de nervios cervicales

La manipulación inadecuada puede generar inflamación o pequeños desplazamientos vertebrales que presionan los nervios. Esto se manifiesta como dolor irradiado hacia hombros y brazos, hormigueo o debilidad muscular. Si el hábito continúa, el daño neurológico puede volverse permanente y requerir tratamientos especializados.

Dependencia conductual al “crack”

Para muchas personas, crujirse el cuello se convierte en una respuesta automática al estrés o la tensión emocional. El alivio momentáneo refuerza el comportamiento, creando una dependencia psicológica que no corrige la causa real del malestar, como la mala postura o el sedentarismo. Abandonar este patrón es esencial para permitir la recuperación natural de la zona cervical.

El engaño del alivio químico

La sensación de bienestar tras crujirse el cuello se debe a la liberación de endorfinas, analgésicos naturales del cuerpo. Este efecto es temporal y solo oculta el problema, retrasando la búsqueda de soluciones reales como la corrección postural o el fortalecimiento muscular.

Inflamación persistente de músculos y tendones

La repetición constante del movimiento puede generar microinflamación en los tejidos blandos del cuello. Paradójicamente, esto aumenta la rigidez y la sensibilidad al dolor, creando un círculo vicioso que dificulta la recuperación y reduce la tolerancia a movimientos normales.

Cuándo acudir al médico sin demora

Si después de manipular el cuello aparecen mareos, alteraciones visuales, entumecimiento, debilidad en un lado del cuerpo o un dolor de cabeza intenso y repentino, es fundamental buscar atención médica urgente. Los especialistas aconsejan reemplazar este hábito por estiramientos suaves y ejercicios de fortalecimiento guiados por un fisioterapeuta, una opción mucho más segura para aliviar la tensión sin poner en riesgo la salud.

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