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Los peores alimentos para desayunar y por qué afectan tu energía

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Comenzar la jornada con un desayuno poco equilibrado puede traducirse en cansancio, hambre prematura y problemas para concentrarse. Cuando este tipo de alimentación matutina se repite con el tiempo, también puede incrementar el riesgo de diversos trastornos de salud.

Por ello, especialistas en nutrición coinciden en que desayunar no es suficiente por sí solo: la calidad de lo que se consume al iniciar el día es tan importante como el hecho de comer.

Tras varias horas de ayuno nocturno, el organismo necesita nutrientes que le permitan recuperar energía de forma progresiva. Sin embargo, muchas opciones habituales en el desayuno aportan calorías de absorción rápida, pero escaso valor nutricional, lo que explica por qué muchas personas sienten fatiga o hambre poco después de haber comido.

Por qué algunas elecciones matutinas reducen tu energía

La primera comida del día es clave para activar el metabolismo y proporcionar combustible tanto al cerebro como al cuerpo. De acuerdo con información médica de University Hospitals, un desayuno desequilibrado puede afectar negativamente los niveles de energía y la capacidad de concentración durante la mañana.

El problema surge cuando predominan los azúcares añadidos y las harinas refinadas, y escasean la proteína y la fibra. Esta combinación genera un aumento rápido de la glucosa en sangre, seguido de una caída abrupta.

Ese vaivén glucémico se manifiesta como cansancio, irritabilidad, hambre y dificultad para mantener la atención antes de la siguiente comida. La energía llega de inmediato, pero no se mantiene, lo que suele llevar a recurrir a café, refrescos o antojos dulces a media mañana.

Alimentos poco recomendables para el desayuno

Cereales azucarados Aunque se presentan como prácticos y “saludables”, muchos contienen grandes cantidades de azúcar y muy poca fibra o proteína, lo que favorece picos de glucosa y hambre temprana.

Pan dulce, bollería y pasteles Productos como donas, conchas o croissants industriales combinan harinas refinadas, azúcares y grasas, aportando calorías sin una saciedad duradera.

Jugos de frutas industrializados A pesar de su imagen saludable, concentran el azúcar de varias frutas y carecen casi por completo de fibra, por lo que no sacian como la fruta entera.

Yogures saborizados con azúcar añadido Algunos pueden contener niveles de azúcar similares a los de un postre, lo que reduce los beneficios de su proteína y probióticos.

Galletas y barritas “para desayuno” Muchas opciones etiquetadas como fitness son ultraprocesadas y ricas en azúcares, con bajo aporte de nutrientes reales.

Pan blanco o tostadas sin acompañamiento nutritivo Su elevado índice glucémico provoca subidas rápidas del azúcar en sangre y sensación de hambre poco tiempo después.

Lo que dice la evidencia científica

Los alimentos ultraprocesados no solo afectan la energía diaria, sino que también se han vinculado con problemas de salud a mediano y largo plazo. Un análisis publicado en Clinical Nutrition asoció su consumo elevado con mayor riesgo de diabetes tipo 2, alteraciones metabólicas y otros padecimientos crónicos.

Estos productos suelen contener azúcares añadidos, harinas refinadas, grasas de baja calidad y aditivos que estimulan el sistema de recompensa del cerebro, favoreciendo el consumo excesivo y dificultando el reconocimiento de la saciedad.

 

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